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José  María Rubio, presbítero
de la Compañía de Jesús

Un niño para doce hermanos José María Rubio Rubio y Peralta nació en Dalías (Almería) el día 22 de julio de 1864, el mayor de doce hermanos del matrimonio compuesto por don Francisco y doña Mercedes, campesinos. De él dijo su abuelo materno, don Eugenio: “Yo me moriré, pero el que viva verá que este niño será un hombre importante y que valdrá mucho para Dios”. En su pueblo natal acudió a la escuela y después de las clases le gustaba leer las vidas de santos. Con diez años un canónigo, José María, tío suyo, le hizo estudiar en un Instituto de Bachillerato en la capital pero, viendo que tenía vocación sacerdotal
lo envió al seminario diocesano de Almería. En 1879 se trasladó al seminario de San Cecilio en Granada, donde terminó los estudios filosóficos, los cuatro de teología y dos de derecho canónico, siendo alumno aventajado de otro canónigo, don Joaquín Torres, quien al pasar a Madrid, se llevó consigo a José María. En 1887 lo inscribió en el Seminario diocesano de la Inmaculada y de San Dámaso, de Madrid, que entonces estaba en la calle de La Pasa, y el 24 de septiembre de este mismo año fué ordenado sacerdote incardinado en esta diócesis. Celebró su primera Misa el 8 de octubre siguiente en la entonces catedral de San Isidro, en la capilla de la Virgen del Buen Consejo.

El 1 de noviembre de 1887 fue nombrado coadjutor de la parroquia de Chinchón (Madrid), donde en tan solo nueve meses ya empezó a tener fama de santo, mientras continuaba con dos cursos facultativos de Teología en el Seminario para obtener en 1888 la Licenciatura en Teología en Toledo. También allí obtuvo la Licenciatura en Derecho Canónico en 1897. Antes del amanecer ya estaba en la Iglesia orando y dedicaba largas horas a la catequesis de niños. Impresionaba a todos por su austeridad y pobreza y por su caridad con los más pobres.

El 24 de septiembre de 1889 fue trasladado de administrador parroquial a Estremera (Madrid) caracterizándose en su apostolado parroquial por compaginar su vida de oración con la atención a los pobres y enfermos, dando cuanto tenía a los demás. Se dejó convencer para presentarse a unas oposiciones de canónigo en Madrid, que perdió, y a consecuencia de eso fue nombrado profesor de Latín, Filosofía y Teología pastoral en el Seminario madrileño y por ello tuvo que trasladarse a la capital de España.

Fue nombrado notario del obispado y más tarde encargado del registro. Se le designó también capellán de las religiosas Bernardas y como tal permaneció durante trece años; este cargo le facilitaba entregarse a un intenso apostolado que sería la característica principal de toda su vida: atendía a muchísimas personas en el sacramento de la penitencia como excelente confesor, daba catequesis a niñas pobres, en las “escuelas dominicales”, se dedicaba a los “traperos”, “parados” y a los llamados “golfos” y a la vez dirigía continuamente tandas de ejercicios espirituales. Pasaba muchas noches en oración. Quienes le veían celebrar la Misa decían: “Parece que habla con alguien”. En 1904 peregrinó a Roma y Tierra Santa. Le impresionaron para siempre las dos visitas. De Roma, el Papa Pío X, las catacumbas y la tumbas de Pedro y Pablo y de Jerusalén, el Santo Sepulcro y el Calvario.

Siendo sacerdote diocesano secular, tenía una gran admiración por la Compañía de Jesús. Se llamaba a sí mismo “jesuita de afición”. Toda su vida se centraba en “cumplir la voluntad de Dios”. Y el 11 de octubre de 1906 entró en el noviciado de la Compañía de Jesús de Granada. Hizo sus primeros votos el 12 de octubre de 1908 y permaneció otro año en Granada para profundizar en sus estudios teológicos mientras a la vez predicaba misiones populares y daba tandas de ejercicios espirituales. Seguidamente trabajó en obras apostólicas en la residencia jesuítica de Sevilla, dirigiendo la Congregación mariana de jóvenes, la Comunión reparadora de los militares, el Apostolado de la Oración, las Conferencias de San Vicente de Paúl y una escuela vespertina para obreros. Atendía también el confesionario de la iglesia y la predicación a los miembros de la Adoración nocturna. Era exigente pero siempre con dulzura. “Se cazan más moscas con una gota de miel que con un barril de vinagre”, decía con gracia. En septiembre de ese año se trasladó a Manresa (Barcelona) para su “tercer año de probación” desde donde fue destinado a Madrid y aquí, el 2 de febrero de 1917 emitió sus votos perpetuos.

Desde entonces Madrid fue el campo de su intenso apostolado. Vivía en la residencia jesuítica de la calle de La Flor y era buscado y requerido por todo el mundo. Con sotana y roquete, la cabeza ligeramente inclinada, destellaba tal bondad que atraída sobrenaturalmente. Aunque no hablaba retóricamente como otros oradores, sin embargo sus sermones atraían a la gente y convencía porque vivía lo que predicaba. Repetía como lema: “Hacer lo que Dios quiere y querer lo que Dios hace”. Organizó, predicó y atendió personalmente a distintas misiones populares en pueblos pequeños de Madrid. Vivió una temporada de escrúpulos pero eso no le impidió dedicarse a promover obras de apostolado que hicieran bien a cuanta más gente pudiera, por eso su fama de santidad era extraordinaria en todo el Madrid de su tiempo. Intentó fundar “los discípulos de San Juan” e incluso fue sometido a un registro policial acusado de crear un nuevo instituto religioso. Cuando los superiores le prohibieron esta actividad, lo aceptó de tan buena forma diciendo: “No busco más que cumplir la santísima voluntad de Dios”. Cuando le removieron de su cargo de Director de las Marías de los Sagrarios y de un Boletín del Sagrado Corazón, manifestó: “Debo ser tonto. No me cuesta obedecer”.

Mientras tanto, había que permanecer más de tres horas en la fila para confesarse con él. Atendía a todos por igual y por orden, lo mismo a marquesas que a pobres. Gozaba de dones místicos e incluso de gracias especiales sobrenaturales, como el don de profecía y de videncia. Comprobaron estar a la vez y a la misma hora en el confesionario y visitando a un enfermo. Escuchaba íntimamente llamadas de socorro a distancia y hasta el aviso de una madre fallecida para ir a atender a su hijo incrédulo. Un día de carnaval, un grupo de comparsa le había preparado una trampa, llamándolo a una casa de citas para administrar los últimos sacramentos a un enfermo. Uno de ellos, en la cama se hacía pasar por moribundo para que se rieran los demás y dar ocasión de fotografiar al Padre Rubio en esta ocasión “ridícula”. Al entrar él en el prostíbulo con intención de atender al enfermo, descubrió que estaba realmente muerto. Fue tal la impresión que dos de aquel grupo se hicieron religiosos poco después.

La Ventilla Ejerció su ministerio pastoral con una dimensión social en los suburbios más pobres de Madrid, singularmente en el de La Ventilla, donde los movimientos revolucionarios encendían a la clase obrera. Fundó escuelas, predicó la Palabra de Dios y fue formador de muchos cristianos que morirían mártires durante la persecución religiosa en España.

Su testamento, en una charla a las “Marías de los Sagrarios”, fue el de exhortar a realizar una “liga secreta” de personas que vivieran la perfección en medio del mundo, promoviendo así una forma de consagración que más tarde se concretaría en los institutos seculares. Presintió su propia muerte y hasta llegó a despedirse de sus amigos. A finales de abril de 1929, viéndolo debilitado por su intenso trabajo y por su dolorosa enfermedad, los superiores lo transfirieron al noviciado de Aranjuez para que reposara. Allí, después de haber roto por humildad sus apuntes espirituales, decía: “Señor, si quieres llevarme ahora, estoy preparado”. “Abandono, abandono”. A los tres días después de su llegada, el 2 de mayo de 1929, en una butaca dijo: “Ahora me voy” y expiró por una angina de pecho. En todo Madrid no se hablaba de otra cosa: “¡Ha muerto un santo!”. Miles de personas asistieron a su funeral y entierro. Sus restos fueron inhumados en el cementerio del mismo noviciado, pero en 1953 fueron trasladados a la nueva Casa Profesa de Madrid.

Fue beatificado en Roma por el Papa Juan Pablo II el 6 de octubre de 1985, sus reliquias están en una Casa de la Compañía, en el claustro junto a la iglesia parroquial del Sagrado Corazón y San Francisco de Borja, Maldonado, nº 1, y su memoria litúrgica se viene celebrando el 4 de mayo.

TEXTOS DEL PADRE JOSÉ MARÍA RUBIO, S.J.

  • Mi deseo es santificarme donde y como el Señor disponga, y eso queréis también nuestra madre y vosotros. Por mi parte, estoy dispuesto a lo que él quiera de mí y nada más. Si me quiere en Madrid, bien; y si me quiere a vuestro lado, muy bien; y si me quisiera de otro modo de vida más perfecto y más seguro, pues muy bien.
  • Lo mejor, lo más provechoso, lo más consolador será lo que Dios quiera, y a la hora de la muerte el mayor consuelo vuestro y mío será el pensamiento de haber cumplido la voluntad santísima de Dios...
  • Yo no me muevo sino por cumplir lo que sea gusto de Dios.
  • Es posible en este destierro comunicarse con Dios infinito... Yo sé que quien esto no creyere no lo verá por experiencia, porque es muy amigo de que no pongan tasa a sus obras.
  • La verdadera unión se puede muy bien alcanzar con el favor de Nuestro Señor, si nosotros nos esforzamos en procurarla. Con no tener voluntad, sino atada con lo que fuere la voluntad de Dios.
  • Contemplad la humanidad santa de Jesucristo y, mediante ella, subid a la divinidad. Meditad las virtudes de Jesucristo y desead practicarlas; y no sólo esto, sino trabajad para conseguirlas. Habréis vaciado primero el corazón y después os habréis llenado de Dios, y Dios obrará en vosotros maravillas.
  • ¿Cómo vamos a poder pensar en otra cosa si, aunque no queramos, tropezaremos con Él en todo? ¿No ve que lo llena todo y en todo está trabajando por usted y por mí?
  • Vivir la presencia de Dios como lámpara encendida.
  • No fuerce la máquina. No admite violencias esta práctica (la de la oración) toda sobrenatural. Ha de ser obra de la gracia.
  • Te encargo que siempre tengas como base de tu conducta el cumplir fielmente la ley de Dios y los mandamientos de la Santa Iglesia nuestra madre. Procura que en tu casa se rece en familia y que tus hijos vean a sus padres practicar la religión, no a medias, sino en todas las cosas. Es la mejor herencia que puedes dejarles. De todo lo mucho que nosotros debemos a nuestros padres, cuya vida conserve el Señor muchos años, el mayor beneficio ha sido educarnos cristianamente y Dios les premiará este bien que nos han hecho. Procurad rezar el Rosario a la Virgen y no olvides que quien a Dios tiene nada le falta, sin hacer caso de cómo piensan otros, pues bien sabes que hay muchas cabezas destornilladas.
  • Éste es el camino en las horas amargas. ¿Qué hace el Divino Corazón en su aflicción y amargura? Retirarse a orar. Y añade: “Quedaos aquí vosotros y procurad orar conmigo, no os durmáis, estad vigilantes y haced oración aquí, como yo voy a hacerla en mayor soledad y recogimiento”. Apartado ya de ellos y solo por su Eterno Padre, se pone de rodillas y, como hombre, adora con profunda reverencia a la majestad de Dios Padre, y colocada la frente en el suelo, entra de lleno en la oración, prolongándola hasta una hora...
  • Al final de la vida nos queda la santidad.
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 Pesca: llevarse el mar a tres pescadores por fallo de motor es un naufragio histórico que no es de recibo¡!!  Almería hacia 1930: murió nuestro Santo en 1929 Almeriense, ¿no te gustaría ser pescador de homínidos?
          José María Rubio, «padre de los pobres» y formador de laicos, a los altares

                           Habla el padre Paolo Molinari, postulador de la Causa de canonización

ROMA, 30 abril 2003 (ZENIT.org).- El próximo domingo, Juan Pablo II canonizará en la capital española a cinco beatos españoles, entre ellos al sacerdote jesuita José María Rubio, «un hombre de Dios» que destacó por su labor entre los necesitados y por subrayar la misión de los laicos en la Iglesia.
José María Rubio y Peralta nació el 22 de julio de 1864 en Dalías, en la provincia española de Almería. A los 23 años de edad fue ordenado sacerdote en Madrid. Posteriormente experimentó una fuerte inclinación a la vida religiosa en la Compañía de Jesús, vocación que pudo ver realizada veinte años después.
En 1908 pronunció sus votos religiosos y desarrolló su ministerio en la residencia de los Padres Jesuitas en Madrid, donde permaneció hasta su muerte en Aranjuez el 2 de mayo de 1929.
El padre Rubio se distinguió por su dedicación al confesionario, a la predicación, a los ejercicios espirituales y al apostolado de la oración de todos los fieles.
También --y sobre todo-- es conocido porque ejerció su ministerio pastoral con una dimensión social en los barrios más pobres de Madrid, singularmente en el de La Ventilla, donde los movimientos revolucionarios encendían a la clase obrera.
Fundó escuelas, predicó la Palabra de Dios y fue formador de muchos cristianos que morirían mártires durante la persecución religiosa en España.
Sacerdote ejemplar y de profunda vida espiritual, el padre Rubio ejerció de tal manera su ministerio pastoral que el arzobispo de Madrid le llamó «el apóstol» de la ciudad.
Dos son los rasgos característicos de este «hombre de Dios», según explica el postulador de la Causa de canonización, el padre Paolo Molinari, a los micrófonos de Radio Vaticana: «El primero es su opción por los pobres».
«Estos términos --“opción preferencial por los pobres”-- no eran habituales en su tiempo; en los años veinte, cuando él se encontraba en Madrid, de hecho vivía para los pobres, muy cercano a ellos, y ayudaba a innumerables cristianos, hombres y mujeres laicos, a vivir su cristianismo fundiendo el amor de Dios con el amor al prójimo, por lo tanto, el amor a los más necesitados», explicó el padre Molinari.
La formación de los laicos es el segundo rasgo fundamental en el padre Rubio, que realizó «gracias a la atracción que ejercía sobre la gente, no por dotes particulares sino por aquello que emanaba de su vida, de su ser: un hombre que en la adoración del Santísimo Sacramento y en la contemplación del Corazón de Cristo hizo suyos los sentimientos del Señor».
«Verdaderamente, como dice San Pablo, el padre Rubio se había conformado a Cristo --continúa el padre Molinari--. La gente percibía la presencia de Dios en él --atraída precisamente por su unión con Dios, por su santidad-- y por ello acudían a escucharle. Se abandonaban a esa formación que él sabía dar».
Aunque en la época no se hablaba aún en estos términos, «el padre Rubio reconoció la misión de los laicos en la Iglesia y supo formar a hombres y mujeres para compartir en el sentido más pleno la misión que la Iglesia lleva a cabo, especialmente con los más necesitados», concluye.
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   Realeza en su quinta visita Plaza de Colón 4-5-03 El niño marino comulga por primera vez El adiós papal
Juan Pablo II santifica al Padre Rubio por su ‘entrega total a la labor de apostolado’ Un dedo del Santo como Relicario
                                                         El 2 de mayo se consagra como su Día
VISITA DEL PAPA
          Homilía de Juan Pablo II en la ceremonia de canonización
COLPISA /MADRIDceremonia de canonización / EFE
 
"Sed testigos de mi resurrección" (cf. Lc 24, 46-48), Jesús dice a sus Apóstoles en el relato del Evangelio apenas proclamado. Misión difícil y exigente, confiada a hombres que aún no se atreven a mostrarse en público por miedo de ser reconocidos como discípulos del Nazareno. No obstante, la primera lectura nos ha presentado a Pedro que, una vez recibido el Espíritu Santo en Pentecostés, tiene la valentía de proclamar ante el pueblo la resurrección de Jesús y exhortar al arrepentimiento y a la conversión.
Desde entonces la Iglesia, con la fuerza del Espíritu Santo, sigue proclamando esta noticia extraordinaria a todos los hombres de todos los tiempos. Y el sucesor de Pedro, peregrino en tierras españolas, os repite: España, siguiendo un pasado de valiente evangelización: ¡sé también hoy testigo de Jesucristo resucitado!
Saludo con afecto a todo el pueblo de Dios venido desde las distintas regiones del País, y aquí reunido para participar en esta solemne celebración. Un respetuoso y deferente saludo dirijo a Sus Majestades los Reyes de España y a la Familia Real. Agradezco cordialmente las amables palabras del Cardenal Antonio María Rouco Varela, Arzobispo de Madrid. Saludo a los Cardenales y Obispos españoles, a los sacerdotes y a las personas consagradas; saludo también con afecto a los miembros de los Institutos relacionados con los nuevos santos.
Agradezco particularmente la presencia aquí de las autoridades civiles y sobre todo la colaboración que han prestado para los distintos actos de esta visita.
Los nuevos santos se presentan hoy ante nosotros como verdaderos discípulos del Señor y testigos de su Resurrección.
San Pedro Poveda, captando la importancia de la función social de la educación, realizó una importante tarea humanitaria y educativa entre los marginados y carentes de recursos. Fue maestro de oración, pedagogo de la vida cristiana y de las relaciones entre la fe y la ciencia, convencido de que los cristianos debían aportar valores y compromisos sustanciales para la construcción de un mundo más justo y solidario. Culminó su existencia con la corona del martirio.
San José María Rubio vivió su sacerdocio, primero como diocesano y después como jesuita, con una entrega total al apostolado de la Palabra y de los sacramentos, dedicando largas horas al confesionario y dirigiendo numerosas tandas de ejercicios espirituales en las que formó a muchos cristianos que luego morirían mártires durante la persecución religiosa en España. "Hacer lo que Dios quiere y querer lo que Dios hace" era su lema.
Santa Genoveva Torres fue instrumento de la ternura de Dios hacia las personas solas y necesitadas de amor, de consuelo y de cuidados en su cuerpo y en su espíritu. La nota característica que impulsaba su espiritualidad era la adoración reparadora a la Eucaristía, fundamento desde el que desplegaba un apostolado lleno de humildad y sencillez, de abnegación y caridad.
Semejante amor y sensibilidad hacia los pobres llevó a Santa Angela de la Cruz a fundar su "Compañía de la Cruz", con una dimensión caritativa y social a favor de los más necesitados y con un impacto enorme en la Iglesia y en la sociedad sevillanas de su época. Su nota distintiva era la naturalidad y la sencillez, buscando la santidad con un espíritu de mortificación, al servicio de Dios en los hermanos.
Santa Maravillas de Jesús vivió animada por una fe heroica, plasmada en la respuesta a una vocación austera, poniendo a Dios como centro de su existencia. Superadas las tristes circunstancias de la Guerra Civil española, realizó nuevas fundaciones de la Orden del Carmelo presididas por el espíritu característico de la reforma teresiana. Su vida contemplativa y la clausura del monasterio no le impidieron atender a las necesidades de las personas que trataba y a promover obras sociales y caritativas a su alrededor.
Los nuevos Santos tienen rostros muy concretos y su historia es bien conocida. ¿Cuál es su mensaje? Sus obras, que admiramos y por las que damos gracias a Dios, no se deben a sus fuerzas o a la sabiduría humana, sino a la acción misteriosa del Espíritu Santo, que ha suscitado en ellos una adhesión inquebrantable a Cristo crucificado y resucitado y el propósito de imitarlo. Queridos fieles católicos de España: ¡dejaos interpelar por estos maravillosos ejemplos!
Al dar gracias al Señor por tantos dones que ha derramado en España, os invito a pedir conmigo que en esta tierra sigan floreciendo nuevos santos. Surgirán otros frutos de santidad si las comunidades eclesiales mantienen su fidelidad al Evangelio que, según una venerable tradición, fue predicado desde los primeros tiempos del cristianismo y se ha conservado a través de los siglos.
Surgirán nuevos frutos de santidad si la familia sabe permanecer unida, como auténtico santuario del amor y de la vida. "La fe cristiana y católica constituye la identidad del pueblo español", dije cuando peregriné a Santiago de Compostela (Discurso en Santiago, 9.11.1982). Conocer y profundizar el pasado de un pueblo es afianzar y enriquecer su propia identidad ¡No rompáis con vuestras raíces cristianas! Sólo así seréis capaces de aportar al mundo y a Europa la riqueza cultural de vuestra historia.
"Les abrió el entendimiento para comprender las Escrituras" (Lc 24, 45). Cristo resucitado ilumina a los Apóstoles para que su anuncio pueda ser entendido y se transmita íntegro a todas las generaciones; para que el hombre oyendo crea, creyendo espere, y esperando ame (cf. S. Agustín, De catechizandis rudibus, 4,8). Al predicar a Jesucristo resucitado, la Iglesia desea anunciar a todos los hombres un camino de esperanza y acompañarles al encuentro con Cristo.
Celebrando esta Eucaristía, invoco sobre todos vosotros el gran don de la fidelidad a vuestros compromisos cristianos. Que os lo conceda Dios Padre por la intercesión de la Santísima Virgen - venerada en España con tantas advocaciones - y de los nuevos Santos.


                               San José María Rubio, PresbíteroPunto de encuentro sobre la vida religiosa
 Fuente: www.vatican.va
* El texto ha sido tomado del Misal del Viaje en España, el cual se está preparando
José María Rubio Peralta nació en Dalías (Almería) el 22 de julio de 1864 en una familia muy numerosa. Cursó los estudios eclesiásticos en el Seminario de Granada y en el de Madrid. Aquí en 1887 fue ordenado presbítero. Ejerció su ministerio sacerdotal en las parroquias de Chinchón y Estremera. Fue profesor del Seminario, notario de la Curia y Capellán de las Monjas Bernardas.
En 1906 ingresó en la Compañía de Jesús y fue destinado a ejercer su ministerio pastoral también en Madrid donde permaneció hasta su muerte, que tuvo lugar en Aranjuez el 2 de mayo de 1929.
Formado en la escuela de los Ejercicios Espirituales de San Ignacio de Loyola, con una profunda vida espiritual, alimentada sobre todo en el amor a la Eucaristía y en la devoción al Corazón de Jesús, se dedicó: a reconciliar penitentes en el confesionario, a la predicación del evangelio de forma sencilla, a la atención pastoral y social en los barrios más pobres de Madrid y a la formación de seglares para que actuaran como cristianos en la familia, en su profesión y en la sociedad. Promovió la obra de las “Marías de los Sagrarios”. Ya en su tiempo se le llamó: “el apóstol de Madrid”.
Fue beatificado por Vuestra Santidad el 6 de octubre de 1985.
Será canonizado por el Papa Juan Pablo II, el domingo 4 de mayo de 2003 (tercer domingo de Pascua), durante la V visita de Su Santidad a España. La misa de canonización se realizará en la Plaza Madrid de Colón.
                                                                         San José María Rubio

Jóvenes con el Papa
   Viernes, 2 de mayo de 2003    Ideal Digital ADOLFO GONZÁLEZ MONTES/OBISPO DE ALMERÍA QUERIDOS jóvenes: ¡Jesucristo ha resucitado verdaderamente! Felices Pascuas a vosotros, jóvenes, porque Cristo vive y así lo creéis vosotros, que «sois fuertes y la Palabra de Dios permanece en vosotros y habéis vencido al Maligno» (1 Jn 2,14)....
El encuentro que vais a tener con el Papa lo ha hecho posible, una vez más en España, la gran celebración de la canonización de cinco hijos de la Iglesia de nuestro país. Se trata de los nuevos santos que Dios nos ofrece como apoyo para alentarnos en nuestro caminar, ansiosos de ver cumplidas en nosotros las bienaventuranzas...y el padre José María Rubio, de la Compañía de Jesús, hijo muy admirado y querido en Almería, particularmente en su villa natal de Dalías, que le profesa gran devoción.

Santos de nuestro tiempo    Viernes, 2 de mayo de 2003  Ideal Digital ANTONIO MARÍA ROUCO VARELA/PRESIDENTE DE LA CONFERENCIA EPISCOPAL ESPAÑOLA Y ARZOBISPO DE MADRID PEDRO Poveda, José María Rubio, Genoveva Torres Morales, Sor Ángela de la Cruz y la Madre Maravillas de Jesús serán canonizados por el Santo Padre Juan Pablo II en Madrid el próximo domingo, día 4 de mayo. Su santidad será desde entonces, es ya, patrimonio de la Iglesia universal, que puede disponer de ellos para presentar el seguimiento de Cristo en todo su radical esplendor. Son santos, modelos de vida cristiana que aportan, junto al testimonio heroico de la caridad, rasgos específicos de la vida cristiana típicos de la tradición mística española más fecunda, la que encuentra sus raíces en Santa Teresa de Jesús, San Ignacio de Loyola y, en último término, en la contemplación de la humanidad de Cristo y de sus misterios..
Por lo que se refiere a los dos sacerdotes -Pedro Poveda y José María Rubio- conviene destacar la capacidad propia del ministerio sacerdotal para significar a quien lo ha recibido. Ambos sacerdotes se dedicaron a tareas estrictamente sacerdotales: predicación, dirección espiritual, caridad apostólica, amor paternal para con los pobres y necesitados, obras de espiritualidad y de amor a la Eucaristía. Fueron sacerdotes, sencilla y profundamente sacerdotes. Así se definió San Pedro Poveda cuando le buscaban sus verdugos: «Soy sacerdote de Jesucristo». Así vivió San José María Rubio, entregado al ejercicio del ministerio sacerdotal. Santos de hoy. Santos para hoy. Y santos de siempre porque han bebido en el único manantial de donde brota la Vida: la persona de Cristo. Considero que, en estos tiempos de cierto cansancio en la búsqueda de experiencias nuevas y caminos que conduzcan a la santidad, la cualidad de los nuevos santos nos recuerda la inagotable novedad de la vida evangélica, el lugar insustituible de Cristo en la espiritualidad y vida cristianas y el afán por que los hombres se encuentren con el Único bajo del cielo que es capaz de salvarnos: Jesucristo, el Hijo de Dios. Con estas profundas convicciones estos santos contribuyeron a que el fuego que Cristo trajo a la tierra siguiera incendiando el corazón de los hombres. Sólo con estas convicciones, podremos hoy como ayer presentar el camino de la santidad como el de la vida en Cristo. .


              Madrid espera al Papa: Carta de los obispos de la provincia eclesiástica
MADRID, 12 marzo 2003 ( ZENIT.org ).- Bajo el título «Testigos del Amor de Dios» , los obispos de la provincia eclesiástica de Madrid han hecho pública una  carta Pastoral con motivo de la próxima visita del Papa Juan Pablo II a España, que tendrá lugar del 3 al 4 de mayo.
En la misiva, se dirigen a todos los fieles para animarles a vivir «este acontecimiento eclesial», y les invitan a acoger al Santo Padre, preparándose «con la oración, la catequesis y el ejercicio de la caridad».
«La presencia del Papa entre nosotros nos invita a renovar nuestra adhesión al sucesor de Pedro», dicen los obispos. «Después de veinte siglos de cristianismo, la presencia de Juan Pablo II entre nosotros confirma nuestra fe y consolida la certeza de que somos la Iglesia de Cristo, el pueblo rescatado con su sangre, llamado a proclamar la misericordia de Dios con todos los hombres».
Los obispos recuerdan que la definición de la Iglesia como «linaje escogido, sacerdocio real, nación consagrada» que hace san Pedro, se ve confirmada por «el testimonio de los santos». Los santos son «los bienaventurados que ya aquí, en la tierra, nos ofrecen la imagen del Hombre Nuevo, es decir, de Cristo "primogénito entre muchos hermanos».
«El Papa dicen los obispos viene a inscribir en el catálogo de los santos a cinco miembros de la Iglesia que peregrina en España», y recuerdan agradecidos el testimonio de Pedro Poveda, del padre Rubio , Genoveva Torres, de sor Ángela de la Cruz y de la madre Maravillas, proponiéndolos como modelos para los cristianos.
«Estos hombres y mujeres nos recuerdan que la primera aportación que el cristiano debe hacer a la Iglesia es la de su propia santidad». Los obispos dicen que «los santos que el Papa canonizará presentan un variado mosaico de las virtudes que conforman la vida cristiana (...) Al proponerlos como modelos de vida cristiana, la Iglesia nos invita a seguir sus pasos, a conformar nuestra vida, como hicieron ellos, con la del Señor».
«Los santos hacen creíble a la Iglesia, es decir, hacen que ella pueda reconocerse en su identidad propia, que es la santidad de Cristo. Encontrarse con un santo es tocar casi con la mano la presencia de Dios», continúan los obispos, por eso los santos «han producido en la Iglesia riadas de seguidores que vieron en ellos caminos seguros de santidad».
«La Iglesia en España tiene el inmenso gozo de poder ofrecer a la Iglesia universal y al mundo de hoy esta hermosa floración de santos. En este gozo estriba también nuestra responsabilidad. El caudal de vida cristiana que cada uno de los nuevos santos representa para la Iglesia no puede quedar estéril por nuestra desidia, indiferencia o mediocridad».
Los obispos consideran que uno de los ejes principales del pontificado de Juan Pablo II ha sido su exhortación a la santidad.
Por eso «la visita del Santo Padre acrecentará sin duda nuestra vocación y dinamismo apostólicos . Su sola presencia es un estímulo más para gastar y desgastar nuestras vidas al servicio del Evangelio de Cristo y de los hombres con la misma entrega que hace de su persona, objeto de nuestra más profunda veneración».
«Abramos nuestro corazón a la exhortación del Papa. Acojamos con gozo su magisterio y démosle la alegría de vivir conforme a la cruz gloriosa del Señor». Especialmente a los jóvenes, los obispos los animan a seguir el consejo del Santo Padre de «huir de la mediocridad, de todo conformismo y adecuación al paganismo de nuestros días».
Los obispos invitan a una oración intensa para pedir por la «fecundidad de este viaje pastoral a España», nación por la que el Papa «ha mostrado desde siempre un singular afecto». «Que a su esfuerzo por acercarse hasta nosotros corresponda una generosa acogida y una ferviente participación en los actos programados».
Finalmente, exhortan a los fieles a ser acogedores como signo elocuente «de que la Iglesia es la casa de los hijos de Dios, el hogar de la catolicidad. En el huésped, la Iglesia ha visto al mismo Cristo» y suplican para «que la experiencia de estos días, en los que acudiremos a la enseñanza de los apóstoles, a la comunión, a la fracción del pan y a las oraciones, suscite como en la Iglesia primitiva en muchos hombres el deseo de unirse a la Iglesia, a la comunidad de los salvados».
A la fecunda maternidad de la Virgen encomiendan los anhelos que Ella hará fructificar «para que la Iglesia avance siempre humilde y segura mar adentro, llena del Espíritu de Dios, suplicando para que de su seno no dejen de nacer los santos».
Firman la carta Antonio María Rouco Varela, cardenal Arzobispo de Madrid; Francisco José Pérez y Fernández-Golfín, obispo de Getafe; Jesús Catalá Ibáñez, obispo de Alcalá de Henares; Fidel Herráez Vegas, obispo auxiliar de Madrid; César Franco Martínez, obispo auxiliar de Madrid; Eugenio Romero Pose, obispo auxiliar de Madrid; y Joaquín López de Andújar y Cánovas del Castillo, obispo auxiliar de Getafe.
ZENITESPAÑA03031210

           Jesuitas en España reconocen caída de vocaciones por “crisis en la familia”
MADRID, 30 Mar. 03 (ACI).- El Superior de la provincia de Toledo de la Compañía de Jesús, el P. Alfredo Verdoy,  señaló durante la conferencia de prensa en la que anunció los actos de la canonización del P. José María Rubio, que la caída en las vocaciones jesuitas se debe a la crisis en la educación y la   familia .
El P. Verdoy señaló que el haber convertido en concertados los colegios de los jesuitas en España y la crisis de la familia han hecho que disminuyan las vocaciones en la Compañía de Jesús. 
Según datos de la Compañía de Jesús de enero de 2003, actualmente existen 20.408 jesuitas en todo el mundo, de los que 14.368 son sacerdotes, 3.067 escolares, 2.044 hermanos y 929 novicios. Esto supone un descenso global de 333 jesuitas con respecto al año anterior. En España existen 1.800 jesuitas.
La edad promedio de los jesuitas en todo el mundo es de 54,93 años; mientras que en España  es de 65,66 años.
El P. Verdoy señaló que actualmente la Compañía de Jesús estudia la posibilidad de crear una única provincia religiosa en España, unificando las seis que actualmente existen, para asegurar una mejor atención a sus religiosos.
El Provincial de Toledo reveló también que la perseverancia de los jesuitas es de un 40 por ciento desde que ingresan y eso se debe, sobre todo, a que “la entrega a la Compañía de Jesús supone quemar totalmente las naves” para el anuncio del Evangelio, como lo hizo  el padre José María Rubio, sacerdote  diocesano que ingresó en la Compañía de Jesús a los 42 años y que será canonizado por el Papa Juan Pablo II el próximo 4 de mayo en la plaza de Colón de Madrid.
El P. Verdoy dijo que los jóvenes de hoy “tienen dificultades para conectar con la trascendencia que supone una entrega a una institución religiosa”. “Hoy las familias no ayudan”, señaló.

       Juan Pablo II santifica al Padre Rubio por "su entrega total a la labor de apostolado"  
 05-05-03
Pasadas las once menos cuarto de la mañana de ayer, las campanas de todas las parroquias de la Diócesis de Almería repicaron en honor del primer santo de la provincia. Se trata de José María Rubio, que acababa de ser canonizado por Juan Pablo II en una ceremonia celebrada en la Plaza de Colón de Madrid. En dicho lugar se pudieron oir los aplausos de los más de 500 almerienses desplazados hasta la capital de España para asistir al acto por la que se elevaba a los altares al Daliense Universal. De su pueblo natal se podía encontrar una nutrida representación -más de 300 vecinos y miembros de la Hermandad que rinde culto al Santo José María Rubio, además de 170 jóvenes de la Diócesis almerienses.

Además, en Dalías se desató una fiesta de júbilo y pólvora que protagonizaban alrededor de 400 personas que seguían en una pantalla gigante instalada en el altar de la iglesia parroquial la ceremonia.
Juan Pablo II destacó de José María Rubio "su entrega total al apostolado de la Palabra y de los sacramentos, dedicando largas horas al confesionario y dirigiendo numerosas tandas de ejercicios espirituales en las que formó a muchos cristianos que luego morirían mártires durante la persecución religiosa en España". El Sumo Pontífice hizo suyo, además, el lema que preside tanto su obra como su posterior culto "Hacer lo que Dios quiere y querer lo que Dios hace".
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El Papa Juan Pablo II proclama hoy a cinco nuevos beatos, dos de ellos monjas españolas

Domingo, 23 de marzo de 2003   Índice SOCIEDAD

efe - el vaticano
Miles de peregrinos acuden a la Plaza de San Pedro desde España para seguir la ceremonia

El Papa Juan Pablo II proclamará hoy en el Vaticano a cinco nuevos beatos, entre ellos las españolas Dolores Rodríguez Sopeña, fundadora del Instituto Catequista Dolores Sopeña; y Juana María Condesa Lluch, fundadora de la Congregación de las Esclavas de María Inmaculada.

La delegación oficial española está encabezada por el ministro de Trabajo, Eduardo Zaplana. De la misma forman parte el presidente de la Generalitat Valenciana, José Luis Olivas Martínez; el secretario de Estado de política científica y tecnológica, Pedro Morenés Eulate; y el delegado del Gobierno en Valencia, Juan Cotino.También estarán presentes el alcalde de Vélez Rubio, donde nació Dolores Rodríguez Sopeña, y el de Toledo.
A la beatificación asistirán el cardenal de Madrid, Antonio María Rouco Varela; de Toledo, Francisco Alvárez Martinez; Santo Domingo, Jesús López Rodríguez; México, Norberto Ribera Carrera, y Quito, Antoni González Zumárraga. También asistirán los arzobispos de Valencia, Agustín García Gasco; Toledo, Antonio Cañizares Llovera; Zaragoza, Elías Yanes Álvarez, y de Santiago de Cuba, Pedro Claro Meurice Estíu.
Con estos cinco, el número de beatos proclamados por Juan Pablo II en sus casi 25 años de pontificado ascienden a 1.308. En este mismo espacio de tiempo ha proclamado a 464 santos.                                                          
Full Dominical de Barcelona 23-3-03 El Papa eleva a los altares a Dolores Sopeña por crear un mundo más justo
La inminente
beata Dolores Rodríguez Sopeña nació el 30 de diciembre de 1848 en la localidad andaluza de Vélez Rubio (Almería). Vivió en Andalucía, Madrid, Puerto Rico y Cuba. Falleció en Madrid en 1918 en su casa generalicia, c/ Francisco de Rojas cuya madre General es Rosa María Hermosa, aunque sus restos reposan desde 1923 en Loyola (norte de España). En 1892 fundó el Movimiento de Laicos Sopeña y en 1901 creó el Instituto Religioso Dolores Rodríguez Sopeña, con el fin de mantener el espíritu de la Obra. La religiosa Juana María Condesa Lluch nació en Valencia en 1862. A los 15 años ingresó en la Tercera Orden del Carmen y a los 18 en la Archicofradía Teresiana, de la que posteriormente sería nombrada Secretaria General.

 Los otros tres futuros beatos son la monja suiza María Caridad Brader, fundadora de la Congregación de las Hermanas Franciscanas de María Inmaculada y que pasó su vida en América Latina; el francés Pierre Bonhomme, fundador de la Congregación de las Hermanas de Nuestra Señora del Calvario, y el seglar húngaro Laszlo Batthyany Strattman, conocido como el "médico de los pobres".                                                                                                                                   periódico digital

                 La santidad es ardua pero posible para todos, dice el Papa

VATICANO, 23 Mar. 03 (ACI ).- En la ceremonia de beatificación de cinco siervos de Dios de diversas naciones, el Papa Juan Pablo II señaló hoy que la santidad, aunque ardua, es posible para todos los cristianos en el mundo...
Dolores Rodríguez Sopeña, dijo luego en español, “quiso responder al reto de hacer presente la redención de Cristo al mundo del trabajo. Por eso, ella se propuso como meta hacer de todos los hombres una sola familia en Cristo Jesús”.
“Este espíritu se cristalizó en las tres entidades fundadas por la nueva Beata: el Movimiento de Laicos Sopeña, el Instituto de Damas Catequistas, llamadas hoy Catequistas Sopeña, y la Obra social y cultural Sopeña. A través de ellas, en España y Latinoamérica, se continúa una espiritualidad que fomenta la construcción de un mundo más justo, anunciando el mensaje salvador de Jesucristo”, dijo también...
El Pontífice concluyó señalando que “la santidad de los nuevos beatos nos estimula a tender también nosotros a la perfección evangélica, poniendo en práctica todas las palabras de Jesús. Se trata ciertamente de un itinerario ascético comprometedor, pero posible para todos”
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                        La santidad es posible, dice el Papa al proclamar cinco beatos
Beatas Dolores Rodríguez Sopeña, Juana María Condesa Lluch, y María Caridad Brader
CIUDAD DEL VATICANO, 23 marzo 2003 ( ZENIT.org ).- La santidad es un camino comprometedor pero posible para todos los cristianos, afirmó Juan Pablo II este domingo al proclamar a cinco nuevos beatos.
Los nuevos beatos son dos religiosas españolas que lucharon por la promoción de la mujer, María Dolores Rodríguez Sopeña y Juana María Condesa Lluch; la religiosa suiza María Caridad Brader, apóstol de los indígenas latinoamericanos; el sacerdote francés Pierre Bonhomme, fundador de una congregación religiosa femenina, y el «médico de los pobres» húngaro Laszlo Batthyany Strattman.
«La santidad de los nuevos beatos nos estimula a que nosotros busquemos también la perfección evangélica, poniendo en práctica todas las palabras de Jesús», dijo el Santo Padre en la celebración eucarística.
«Se trata ciertamente de un itinerario ascético comprometedor, pero posible para todos», afirmó suscitando con sus palabras aplausos entre las decenas de miles de peregrinos presentes, entre los que eran particularmente numerosos los españoles, los latinoamericanos (en especial colombianos) y los húngaros.
Escuchaban al Papa, entre otros, el presidente de Hungría , Ferenc Madl, y Otto de Hasburgo, de 90 años, hijo del último emperador austro-húngaro.
Juan Pablo II dedicó la homilía a recordar el ejemplo de vida dejado por estos hombres y mujeres a los que proponía como modelos, mientras en muchos peregrinos hondeaban banderas de la paz con los colores del arco iris...                              

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                  Dolores Sopeña, un regalo de Dios para la sociedad de su tiempo
                                         Entrevista con el Postulador de la Causa de Canonización

MADRID, 4 abril 2003 ( ZENIT.org ).- Impulsada por su afán evangelizador en el mundo obrero, María Dolores Rodríguez Sopeña demostró con su vida que la santidad es un camino comprometedor, pero posible para todos los cristianos, como recordó Juan Pablo II al proclamarla beata el 23 de marzo pasado.

Para profundizar en el mensaje y en la vida de la nueva beata española, Zenit entrevistó al Postulador de la Causa de Canonización, el padre Antonio Sáez de Albéniz, o.ss.t. A punto de cumplir 46 años de sacerdocio, ha ejercido 25 años de su ministerio como misionero en Madagascar.

--¿Cómo describiría a María Dolores Rodríguez Sopeña? ¿Qué le impulsó al apostolado entre los barrios marginados de las sociedades de la revolución industrial?

--Antonio Sáez de Albéniz: Estoy plenamente de acuerdo con lo que, hace ya tiempo, leí sobre ella: «Dolores Sopeña es un regalo de Dios para la Iglesia, para la sociedad de su tiempo y para las categorías sociales más desfavorecidas». Dolores era hija de un juez, perteneciente, obviamente, a una clase social más bien elevada. Sus padres estaban imbuidos de fe religiosa y supieron infundir en ella, por una parte, sentimientos de compasión hacia los más desfavorecidos, y por otra el sentido de la justicia y la certeza de que todos los hombres son iguales ante Dios. Por eso ella, desde muy joven, casi una niña, se fijó en las personas heridas en su dignidad humana y humilladas, y buscó la manera de hacerles recobrar la dignidad para luego hablarles de un Dios que es Padre.

Añado que Dolores Sopeña fue también fue un regalo para muchísimas personas pertenecientes a clases más pudientes y cultas, como la suya, porque supo transmitirles la inquietud evangélica que la invadía y las llevó a acercarse a los más humildes y a considerar a los pobres y oprimidos como hijos del mismo Padre y miembros de una misma familia en Cristo.

--En la Eucaristía en la que el Papa proclamó beata a María Dolores
Rodríguez Sopeña, Juan Pablo II afirmó que ésta «quiso responder al reto de
hacer presente la redención de Cristo al mundo obrero». ¿Qué dificultades presentaba entonces la evangelización de ese ámbito?


--Antonio Sáez de Albéniz: Como suele pasar en la vida de las personas, las inquietudes evolucionan con la edad y según las circunstancias que se atraviesan. La preocupación de Dolores por los obreros fue siempre muy real, pero cuando se metió de lleno en ese ambiente fue a su vuelta de Cuba. La afirmación del Santo Padre es una verdad muy grande. Era el tiempo de la «Rerum Novarum», de León XIII, pero prácticamente la Iglesia estaba perdiendo las masas trabajadoras.

Dolores, que tenía en la mente y en el corazón el deseo y el proyecto de «hacer de todos una sola familia en Cristo», recibió impulso y bases de fe en la oración y con la ayuda de clarividentes directores espirituales y algunas personalidades de la Iglesia, como el cardenal Sancha. Para ella, era un sufrimiento ver que gente que había recibido el bautismo, la semilla de la filiación divina, se alejara de Dios y de su Iglesia por ignorancia o por carecer de guías.

-- ¿Cómo comenzó la obra de Dolores Sopeña?

--Antonio Sáez de Albéniz: De niña acompañaba a su madre, que pertenecía a las Conferencias de San Vicente de Paúl, a visitar a los enfermos y otros necesitados. Luego comenzó a ir sola o con una amiga a visitar a algunos enfermos contagiosos a los que ayudaba, limpiaba, etc. Ella consideraba estas visitas –uno de estos enfermos era un leproso abandonado de todos– como el inicio de su apostolado.

Más tarde pasó a Puerto Rico y a Cuba, donde su padre fue Fiscal del Estado. En Santiago de Cuba iba a «perderse» en los barrios más bajos, donde habitaba la gente de color y personas marginadas. Sabía muy bien que la ignorancia causa estragos entre los pobres. Por eso comenzó enseñando a leer y a escribir a aquella gente. Su enseñanza era promoción humana y educación, todo a la vez. Se fueron formando muchos grupos a los que ya no podía atender personalmente. Otras personas se sumaron a su acción y así fueron naciendo las «Doctrinas», que cristalizaron en los grupos que perduran, y por cierto muy vivos, en nuestros días, incluso en la Cuba comunista.

-- ¿Cómo trabajó María Dolores Rodríguez Sopeña a favor de la promoción de la mujer de aquella época?

--Antonio Sáez de Albéniz: En Madrid tenía por costumbre ir a visitar las mujeres en la cárcel y en los hospitales. Una vez que fue acompañada de una amiga, una detenida, próxima ya su liberación, les dijo: «Apuesto a que no sois capaces de venir a visitarme en el barrio donde yo vivo. Hasta ahora ninguna persona de bien ha sido capaz de entrar allí. Pero os aseguro que tenemos necesidad de todo». Dolores fue a ese barrio. Resultó ser el «Barrio de las Injurias».

Se encontró un panorama desolador: familias viviendo en condiciones infrahumanas, corrupción, delincuencia... Allí encontró a la «familia obrera privada de su dignidad». Pero eso no la acobardó, sino todo lo contrario, la impulsó a volver una y mil veces a aquel lugar. Acabó haciéndose aceptar incluso por los hombres. También allí nacieron grupos y centros culturales y catequísticos. La actividad incansable de Dolores no se quedó sólo en la enseñanza teórica, sino que suscitó centros de promoción en los que las mujeres iban a «aprender sus labores»: la manera de cuidar y criar a los niños, limpieza, costura, etc. Aquellas mujeres, al elevar sus conocimientos culturales y prácticos, se hacían conscientes de su propia dignidad humana. Actualmente, esos centros son numerosos, siempre gestionados por la Familia Sopeña. La Superiora General del Instituto Catequista Dolores Sopeña es, al mismo tiempo, Presidenta de la Familia Sopeña, aunque los Grupos siguen siendo autónomos.

--El cardenal arzobispo de Madrid, Antonio María Rouco Varela, señaló en la cadena COPE el domingo 23 de marzo --día de la beatificación-- que María Dolores Rodríguez Sopeña «es pionera de la presencia seglar vivida de forma consagrada en el mundo». ¿Mantiene esta propuesta de vida todo su vigor en la actualidad?

--Antonio Sáez de Albéniz: Sí, sigue adelante con mucho vigor. Yo, como postulador, he podido constatar que la beatificación de la Fundadora ha despertado una gran alegría y disponibilidad en cuantos reclaman su herencia espiritual, social y cultural. Puede decirse que a Dolores le fue impuesta por las circunstancias, y no sólo por ellas, la fundación de un instituto religioso. Ella fue seglar, aunque había hecho sus votos privados, hasta que a fin de dar asistencia y permanencia a los Centros, se decidió a fundar el Instituto religioso. Pero los pertenecientes a sus grupos de cultura y catequesis (OSCUS), unidos con las religiosas en la «Familia Sopeña», siguen siendo seglares.

Las religiosas del Instituto Catequista Dolores Sopeña nunca llevaron hábito religioso. Llevarlo habría sido un impedimento para entrar en los ambientes descristianizados y con frecuencia radicales y anárquicos en los que desarrollaban su apostolado. Ella tenía su línea de acción y sabía dosificar las enseñanzas y hablar de Dios y de Jesús cuando la gente se abría y recobraba su propia dignidad. Ciertamente, cuando lo hacía se sentía satisfecha: dar a conocer a Jesús a aquella gente era el fin de sus anhelos. Así contribuía eficazmente a «Hacer de todos una sola familia en Cristo Jesús», su lema.
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ALMERÍA   LOCAL
Abierto el Año Jubilar en Vélez-Rubio La indulgencia plenaria en la Parroquia de la Encarnación
El obispo de la Diócesis de Almería preside la apertura de la Puerta Santa y celebra la Eucaristía de Acción de Gracias .Ayer se celebró un homenaje popular a Dolores R. Sopeña ROSARIO CANO R.CANO/VÉLEZ-RUBIO
                                                                        VÉLEZ-RUBIO Vélez-Rubio ha vivido este fin de semana un momento histórico para la localidad y para la Iglesia del municipio con la celebración de los actos organizados en torno a la beatificación de Dolores Rodríguez Sopeña, celebrada en Roma el 23 de marzo. Uno quizás de los más importantes tuvo lugar el sábado con la presencia del obispo de la Diócesis de Almería, Adolfo González, que presidió el acto de apertura de la Puerta Santa de la Iglesia de la Encarnación dando por iniciado así el Año Jubilar concedido a la Parroquia hasta el 15 de mayo de 2004. Una vez dentro de la Iglesia se concelebró la Eucaristía de Acción de Gracias presidida por el obispo, con las voces de la Coral «Manuel de Falla», y a su término se procedió a la bendición de la imagen de Dolores R. Sopeña que permanecerá en la iglesia a partir de ahora. La misa finalizó con las palabras de Rosa María Hermosa Martínez, presidenta internacional de la Familia Sopeña, y todos los asistentes pudieron besar la reliquia de la Beata.
La celebración comenzó con la lectura del Decreto por el que se ha concedido a Almería el Año Jubilar, leído, ante los fieles que llenaban la Iglesia, por el cura párroco Domingo Navarrete: «Se regula la dispensación de la Gracia Jubilar concedida por la Penitenciaría Apostólica a la Diócesis de Almería con motivo de la canonización del beato José María Rubio (Dalías), presbítero de la Compañía de Jesús y de la beatificación de la sierva de Dios Dolores Rodríguez Sopeña (Vélez-Rubio)». Con la apertura de la Puerta Santa, la de la izquierda, adaptada para el acceso a personas con discapacidad, comenzó el calendario jubilar en Vélez-Rubio que incluye el Día del Peregrino, todos los martes de 10:00 a 12:00h y de 17:00 a 19:00h., y el tercer domingo de cada mes a las 12:00 horas habrá una solemne celebración de la Misa del Peregrino.

Calendario Jubilar

El tercer jueves de cada mes habrá una Vigilia de Oración una hora antes de la misa del día y todos los jueves una hora antes de la misa Adoración del Santísimo. Todos los días a las 12.00 toque del Ángelus y el 10 de enero de 2004 la solemne celebración de la Festividad de la Beata Dolores Sopeña. El 15 de mayo de 2004 se clausurará el Año Jubilar.

Homenaje popular

Ayer domingo, a las 13.00 horas, tras la solemne Eucaristía con la intervención del Grupo Folklórico «Flor de Azahar» y la Peña Huertana «La naranja» de Murcia, se celebró en la Plaza del Rey un homenaje popular a la vida y obra de Dolores R. Sopeña. El acto comenzó con la intervención del alcalde de Vélez-Rubio Miguel Martínez-Carlón y con el saludo de Rosa María Hermosa Martínez, superiora y presidenta internacional de la Familia Sopeña. A continuación actuó el Grupo folklórico «Flor de Azahar» y la Peña Huertana «La naranja».
Isabel Llamas fue la encargada de realizar una emotiva semblanza de Dolores R. Sopeña en forma de carta dirigida a la Beata, de su pueblo, Vélez-Rubio. En esta epístola Isabel Llamas destacó la parte más humana y trabajadora de Rodríguez Sopeña y su elección desde el principio de su vida, por los más pobres y desfavorecidos, reconociendo en la cultura y en la formación de los trabajadores su verdadera dignidad y libertad. Isabel Llamas habló de la valentía de un mujer como Sopeña que le tocó vivir una época difícil, sobre todo para un mujer con sus ideales.
La mañana finalizó con una muestra de folklore velezano con la actuación del grupo de música y baile de mayores de la Asociación Grupo Folklórico «Virgen de la Salud» y a continuación todos los presentes cantaron el himno de la Familia Sopeña para poner punto y final con la invitación a un vino de honor.
Los actos para celebrar la beatificación de Dolores Rodríguez Sopeña comenzaron el viernes con la celebración de una charla-coloquio sobre la Beata «una mujer, un carisma» a cargo de Jaqueline Rivas, secretaria general del Instituto, licenciada en Teología por la Universidad de Comillas. Marita Mancebo, colaboradora de OSCUS en el Centro de Adultos de Usera (Madrid), fue la encargada de la charla «El laico en la Iglesia y en la Obra de Dolores Sopeña». La indulgencia plenaria a lo largo de todo el Año Jubilar se concede a todos los fieles que peregrinen a la Iglesia Parroquial de la Encarnación de Vélez-Rubio y participen en alguna celebración en honor a la Beata Dolores Sopeña, o a la Iglesia Parroquial de Dalías y participen en ella en alguna celebración en honor al Padre Rubio, o bien reciten el Credo, Padrenuestro y se cumplan las condiciones propuestas por la Iglesia de confesar, participar en la Santa Misa comulgar y orar por el Papa en el plazo de 15 días antes y después de la peregrinación. Se concede también la indulgencia plenaria a los peregrinos que acudan a la Catedral de Almería. A los fieles cristianos que participen en la Misa de Acción de Gracias del 26 de abril de 2003 y en la Misa de Acción de Gracias del 15 de mayo de 2004, ambas en Vélez-Rubio y las que se celebren en Acción de Gracias por la canonización de José María Rubio en Dalías. Se concede la indulgencia parcial solicitando la intercesión de José María Rubio o Dolores Rodríguez Sopeña practicando la obra de misericordia y acciones evangelizadoras (limosna, ayuno, visita a enfermos, rezo del rosario,etc.).

LOCAL 19 octubre 2003
Almeríadiario
EL EJIDO DALÍAS ADRA
Devotos de toda Almería llegan para los actos jubilares de san José María Rubio
M. C./DALÍAS
Grupos de devotos provenientes de toda Almería han comenzado a llegar a Dalías para asistir a los actos jubilares que se están celebrando desde la canonización de José María Rubio. La elevación a los altares del daliense llevó aparejada la concesión del Año Jubilar para Dalías, y la localidad comienza a recibir ahora las expediciones preparadas por las parroquias y centros almerienses. Grupos de los colegios Altaduna y Saladares y Stella Maris han visitado ya la iglesia parroquial daliense y los lugares donde vivió san José María Rubio, además de cumplir con la tradición de atravesar la Puerta Santa.
Han llegado también grupos de las parroquias vecinas, como Adra, Almería y Gádor. Los visitantes hacen un recorrido por la iglesia parroquial Santa María de Ambrox, atravesando la Puerta Santa y visitando los lugares donde vivió el padre Rubio.
La parroquia de Dalías y la Hermandad del Padre Rubio han presentado un folleto explicativo sobre el Año Jubilar. La publicación comienza con una oración del peregrino a la iglesia parroquial, donde fue bautizado José María Rubio, y que ha sido realizada por el obispo de Almería Adolfo González.
También se incluye una breve historia de la parroquia daliense, las instrucciones para ganar el jubileo y una explicación de qué son las indulgencias.
Del calendario jubilar que también incluye destaca la misa de peregrinos que, de manera periódica, se celebrará el cuarto domingo de cada mes a las 11,30 de la mañana. Los sábados se dedicarán en la parroquia daliense a los peregrinos que lleguen, organizados en grupos de parroquial o instituciones de la iglesia. Otros actos jubilares son la exposición del Santísimo todos los jueves, y primer jueves de cada mes una vigilia de oración.
El folleto incluye la explicación de los lugares a los que estuvo ligado José María Rubio.
La clausura del Año Jubilar se realizará en una ceremonia solemne, presidida por el obispo, el 22 de mayo de 2004.
                                                                                           
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  25-3-03 Visita de Juan Pablo II a España 3l 3 y 4 de mayo 2003 Visita a España dada a conocer de manera oficial             El día 30 de Abril del 2003, Juan Pablo II bate un nuevo récord:  el de ocupar la cuarta posición en la clasificación de los Papas que reinaron en la Iglesia Católica, superando este miércoles a Pío VI en la duración del pontificado.                  El    Papa     tiene    otro    récord     absoluto :    ¡el    del    Papa    que    más    ha     santificado!
       Como en los primeros tiempos, cuando Pedro estaba en la cárcel, "la Iglesia oraba intensamente a Dios por él"(Hch 12,5), oremos también nosotros ahora por el sucesor de Pedro, que, si bien  no está en la cárcel, está anciano y achacoso, para que el Señor le dé su Espíritu y todos quedemos fortalecidos con su testimonio y su palabra. Obispo de Tenerife


 [ELDIA.es]Por el papa MADRID, 1 May. 03 (ACI).- A pocas horas de su llegada a Madrid, el Papa Juan Pablo II fue elegido por la Confederación Española de Organizaciones de Mayores (CEOMA) para recibir el Premio “Mayores en Acción” 2003. Monseñor Lluís Martínez Sistach, arzobispo de Tarragona: «El Papa viene a España como testigo y maestro del Evangelio» TARRAGONA, 1 mayo 2003 (ZENIT.org)  Cardenal Antonio María Rouco Varela, arzobispo de Madrid   «La próxima visita del Papa a España será un encuentro de rica síntesis de lo que ha significado, y significa, el magisterio y ministerio de Juan Pablo II para la Iglesia en España y para España misma».
Entre los 10 Países más visitados por el Papa Juan Pablo II están igualados:
#  BRASIL    4 veces    En los años: 1980, 1987, 1989, 1997
# ESPAÑA   4 veces    En los años: 1982, 1984, 1989, 1993                                                                                               Ayer (1/5/03), Izquierda Unida proponía condecorar al Papa con la Gran Cruz de Isabel la Católica por su «enérgica condenaguerra contra Iraq a la , y la permanente demanda de paz y de resolver los conflictos internacionales desde la diplomacia».
Fundación Telefónica retransmitirá la visita de Su Santidad Juan Pablo II por Internet a través del portal de Fundación Telefónica, www.fundacion.telefonica.com, y de la plataforma universitaria CampusRed, www.campusred.net.web enlace

Página web de la visita del Papa a España

 http://www.sereismistestigos.com/  
MADRID, 11 marzo 2003 (
ZENIT.org).- La página web (http://www.sereismistestigos.com), creada por la Conferencia Episcopal Española para preparar la V Visita Apostólica de Juan Pablo II a España ha recibido ya más de 2200 visitas.
Esta página reúne información vinculada al viaje a España, pero también información general sobre la persona y el pontificado de Juan Pablo II.
Además de una biografía sobre el Papa, se puede consultar un listado de todos sus viajes, sus cifras, así como datos sobre las 129 naciones visitadas en sus 98 viajes internacionales, o los 2.389 discursos pronunciados en esas ocasiones.
Hay un listado completo de las 13 encíclicas publicadas por Juan Pablo II, de sus 11 Constituciones Apostólicas, sus 13 Exhortaciones y 42 Cartas, además de otros textos.
Se hace también una relación de todos los Sínodos de los que Juan Pablo II ha participado, bien como arzobispo de Cracovia, bien, a partir de 1978, como Pastor de la Iglesia Universal.
La página presenta una bibliografía completa de todos los libros de los que el Papa es autor, desde el primero publicado en español en 1977 «Amor y Responsabilidad», hasta el último, conocido recientemente y escrito en polaco «Tríptico romano», que todavía no ha sido publicado en español.
Otras cifras interesantes a las que se acceden a través de esta página son las 1.297 beatificacione y 465 canonizaciones realizadas por el Papa, los 201 cardenales creados durante su pontificado, o las Jornadas Mundiales de la Juventud que ha presidido.
También hay documentación sobre las listas de todos los Papas de la Historia ordenados cronológicamente, y una lista de los Pontificados más largos, entre los cuales se encuentra el de Juan Pablo II (el tercero hasta ahora, sin contar el pontificado del primer apóstol, san Pedro).
Pueden consultarse, además, las biografías y semblanzas de los santos que el Papa canonizará
el 4 de mayo en Madrid: Pedro Poveda Castroverde, fundador dela Institución Teresiana; José María Rubio, presbítero de la Compañía de Jesús; Genoveva Torres Morales, fundadora de la Congregación de las Hermanas del Sagrado Corazón de Jesús y de los Santos Ángeles (Angélicas); Ángela de la Cruz, fundadora de las Hermanas de la Compañía de la Cruz; Maravillas de Jesús, religiosa de la Orden de las Carmelitas Descalzas.
También hay información relativa a la Iglesia de España: cargos de la Conferencia Episcopal, obispos de las distintas diócesis, o la edición 2002 de las estadísticas de la Iglesia Católica en España.
Más información: http://www.sereismistestigos.com.                            ZENITESPAÑA03031112

 


                   Su gran viaje  Símbolo visita a España  Vine mar adentro; llegué a dejar la comodidad y el miedo
Publican programa oficial de visita papal a España

MADRID, 5 Mar. 03 (ACI).- Hoy se hizo público el programa oficial de la visita apostólica del Papa Juan Pablo II a Madrid, España, prevista para el 3 y 4 de mayo. La agenda incluirá como actividades centrales la canonización de cinco beatos y un encuentro con los jóvenes españoles.
                                                                               Programa

Como preparación a la llegada del Santo Padre, el viernes 2 de mayo a las 8 de la noche –hora local– se llevará a cabo una acogida a los jóvenes de toda España en la Explanada de La Almudena.
El sábado 3, al mediodía, el Papa arribará al Aeropuerto de Barajas y a las 6:30 de la tarde se llevará el Encuentro con los jóvenes.Acoger al joven que venga como si acogiéramos al propio Cristo El artista argentino Diego Torres cantará su popular canción  Color de Esperanza: “va dirigida a todos con un mensaje de inspiración cristiana”.
El domingo 4, a las 10 de la mañana en la Plaza de Colón, el Santo Padre presidirá la ceremonia de canonización de cinco beatos. El Pontífice saldrá del aeropuerto de Barajas a las 6:30 de la tarde Encíclica   Canonizaciones
Familias e Institutos religiosos a los que pertenecían los cinco nuevos santos: Institución Teresiana, Compañía de Jesús, Angélicas, Carmelitas Descalzas y Hermanas de la Cruz.
Finalmente, el lunes 5 de mayo, se realizará una multitudinaria EUCARISTÍA de acción de gracias por la visita el Santo Padre en la Explanada de La Almudena.
                                                        Quinta visita para cinco santos el sacerdote papable
Encuentro con jóvenes  
Asimismo, la Delegación de Juventud de la Arquidiócesis de Marid ha puesto a disposición la información necesaria para el encuentro del Papa con los jóvenes. Las inscripciones de grupos y orientaciones para alojamiento, a cargo del Padre Gregorio Roldán Collado, se pueden encontrar en la página infancia y juventud o en la dirección electrónica jpapa2003@deleju.org
El horario del encuentro es el siguiente:
                                                          10:00 a.m.: Inicio de la concentración.
                                                          12:00 a.m.: Testimonios, canciones, ambientación.
                                                            6:00 p.m.: Preparación.
                                                            6:30 p.m.: Llegada del Papa.
Según informaron los organizadores, los componentes de los grupos que se inscriban recibirán una mochila conteniendo el Libro del Peregrino, folletos de información, un Rosario, pañuelo y otros materiales.

Canonización
Por otro lado, se ha publicado algunos datos sobre la ceremonia de canonización para los peregrinos:
Los peregrinos individuales o en grupos deben obtener los medios de viaje y el alojamiento en las Agencias de Viajes.
En cuanto a la participación en el acto de las canonizaciones no está previsto ningún sistema de sectorización o reserva de lugares específicos, salvo que la calle Génova estará reservada especialmente para los jóvenes. El resto de las calles que desembocan en la Plaza de Colón será de libre acceso para los participantes.

Materiales de catequesis
Finalmente, en los próximos días se pondrá a disposición de las parroquias e instituciones eclesiales un boletín de pedido para los que estén interesados en adquirir los materiales que prepara al efecto la Conferencia Episcopal Española:
Cuaderno con el mensaje de la Conferencia Episcopal.
Cuatro catequesis.
Modelo de vigilia de oración a celebrar la víspera de la llegada del Papa.
Biografías de los cinco nuevos Santos.
Oración oficial del Santo Padre.
Díptico de catequesis para jóvenes.
Díptico informativo general
Cartel oficial.
Carteles para farolas

Vea la V visita del Papa Juan Pablo II a España EN VIVO por la señal de la EWTN

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PROGRAMACIÓN ESPECIAL
RTVE ofrecerá una gran cobertura de la visita del Papa
Un gran dispositivo informativo de RTVE cubrirá la visita del Papa a España desde el jueves hasta el lunes. Los programas especiales ofrecerán toda la información de los actos previstos.

1 de mayo.  A partir de hoy, jueves, y hasta el próximo lunes, RTVE centrará su atención informativa en la visita que Juan Pablo II realizará a España para canonizar a cinco beatos españoles con una cobertura especial de todos los actos previstos, a través de La Primera, La 2, Canal 24 Horas, Canal Internacional, Radio 1, Radio 5 y radio Exterior.
De esta forma, TVE dedicará, a través de los Servicios Informativos, dirigido por Alfredo Urdaci, un total de 12 horas y media a informar sobre todos los actos que celebre el Papa, comenzando con un Especial que se emitirá hoy en La Primera, y que enlazará con la cobertura especial que se realizará desde su llegada el sábado al aeropuerto de Barajas y todos los actos del fin de semana. El domingo TVE emitirá en directo la ceremonia de canonización de los cinco beatos españoles en la plaza de Colón. Finalmente, el lunes, habrá otro Especial que recogerá los momentos más destacados de esta visita y que se emitirá en La 2.
Por su parte, RNE realizará el próximo sábado y domingo una programación especial para dar cobertura al viaje del Papa e informará de los actos previstos en cuatro programas que se emitirán, en directo, a través de radio 1, Radio 5 Todo Noticias y radio Exterior de España. Además, como emisora anfitriona, RNE dará la señal de audio a 80 medios en el acto de Cuatro caminos y a 40 radios y televisiones en la ceremonia de canonización de la plaza de Colón.

Elsemanaldigital.com Audiencia del miércoles  7-5-3003  


             Juan Pablo II hace su propio balance de su visita a España
Intervención en la audiencia general de este miércoles       L'Obsservatore Romano semanario
CIUDAD DEL VATICANO, 7 mayo 2003 (ZENIT.org).- Publicamos la intervención que pronunció Juan Pablo II en la audiencia general de este miércoles dedicada a comentar su quinto viaje apostólico a España que tuvo lugar entre el sábado y el domingo pasados.
                                                                                         * * *                                                                                          Queridos hermanos y hermanas:

1. Deseo detenerme hoy en el viaje apostólico que el sábado y el domingo pasado pude realizar en España y que tuvo por tema «Seréis mis testigos».
Doy gracias al Señor por haberme concedido visitar por quinta vez esa noble y amada nación, y renuevo la expresión de mi cordial reconocimiento al cardenal arzobispo de Madrid, a los pastores de toda la Iglesia de España, a Sus Majestades el Rey y la Reina, así como al jefe del gobierno y a las demás autoridades que me acogieron con tanta atención y afecto.
Desde mi llegada, tuve la oportunidad de expresar la estima del sucesor de Pedro por esa porción del Pueblo de Dios que --desde hace casi dos mil años-- peregrina en tierra ibérica y ha desempeñado un papel relevante en la evangelización de Europa y del mundo. Al mismo tiempo, manifesté mi aprecio por los progresos sociales del país, invitando a fundamentarlos siempre en esos valores auténticos y perennes que constituyen el patrimonio precioso de todo el continente europeo.
2. Dos fueron los momentos principales de esta peregrinación pastoral: el gran encuentro con los jóvenes, en la tarde del sábado, y la santa misa, con la canonización de cinco beatos, el domingo por la mañana.
En la Base Aérea de Cuatros Vientos, en Madrid, la vigilia de los jóvenes, que tuvo como telón de fondo la oración del Rosario, me dio la posibilidad de volver a presentar en síntesis el mensaje de la carta apostólica «Rosarium Virginis Mariae» y del Año del Rosario que estamos celebrando. Invité a los jóvenes a ser cada vez más hombres y mujeres de sólida vida interior, contemplando asiduamente, junto a María, a Cristo y sus misterios.
Precisamente ahí está el antídoto más eficaz contra los riesgos del consumismo, a los que está sometido el hombre de hoy. Ante las insinuaciones de los valores efímeros del mundo visible, que presenta un cierto tipo de comunicación mediática, es urgente contraponer los valores duraderos del espíritu, que sólo se pueden alcanzar recogiéndose en la propia interioridad a través de la contemplación y la oración.
Pude constatar con alegría, además, que los jóvenes en medio de sus coetáneos saben convertirse cada vez más en protagonistas de las nueva evangelización, dispuestos a entregar sus propias energías al servicio de Cristo y de su Reino. Encomendé a la Virgen a los jóvenes de Madrid y de toda España, que son el fruto y la esperanza de la Iglesia y de la sociedad de esa nación.
3. Al día siguiente tuvo lugar la solemne celebración eucarística en la céntrica Plaza de Colón. En presencia de la Familia Real, del episcopado y de las autoridades del país, ante una numerosa asamblea con representantes de todos los que componen la comunidad eclesial, tuve la alegría de proclamar santos a cinco hijos de España: Pedro Poveda Castroverde, sacerdote y mártir; José María Rubio y Peralta, sacerdote; y las religiosas Genoveva Torres Morales, Ángela de la Cruz y María Maravillas de Jesús.
Estos auténticos discípulos de Cristo y testigos de su resurrección son un ejemplo para los cristianos de todo el mundo: sacando de la oración la fuerza necesaria, supieron desempeñar las tareas encomendadas por Dios en la vida contemplativa, en el ministerio pastoral, en el campo educativo, en el apostolado de los ejercicios espirituales, en la caridad con los pobres. Que en ellos se inspiren particularmente los creyentes y las comunidades eclesiales de España para que también en nuestros días esa tierra bendecida por Dios siga produciendo frutos abundantes de perfección evangélica.
Por este motivo exhorté a los cristianos de España a permanecer fieles al Evangelio, a defender y promover la unidad de la familia, a custodiar y renovar continuamente la identidad católica que es orgullo de la nación. Gracias a los valores perennes de su tradición, ese noble país podrá ofrecer una propia contribución eficaz a la edificación de la nueva Europa.
4. Este quinto viaje apostólico en España me ha confirmado una profunda convicción: las antiguas naciones de Europa conservan un alma cristiana, que constituye una sola cosa con el «genio» y la historia de sus respectivos pueblos. El secularismo amenaza por desgracia los valores fundamentales, pero la Iglesia quiere trabajar para mantener continuamente despierta esta tradición espiritual y cultural. Apelándome a la grandeza del alma española, formada en sólidos principios humanos y cristianos, quise dirigir especialmente a los jóvenes las palabras de Cristo: «Seréis mis testigos». Repito hoy estas palabras, asegurando a la Iglesia y al pueblo de España, así como a todos los que estáis aquí presentes, mi oración, acompañada por una especial Bendición.
[Traducción del original italiano realizada por Zenit. Al final de la audiencia, el Papa hizo esta síntesis en castellano]

Queridos hermanos y hermanas:
Doy gracias a Dios que me ha permitido llevar a cabo el fin de semana pasado mi quinto Viaje Apostólico a España con el lema «Seréis mis testigos». He podido renovar mi estima a esa porción del Pueblo de Dios y apreciar su progreso social, invitando a fundamentarlo sobre los valores auténticos y permanentes que constituyen el rico patrimonio del Continente europeo.
En el encuentro con la juventud, comentando la Carta apostólica «Rosarium Virginis Mariae», he invitado a los jóvenes a convertirse en hombres y mujeres de profunda vida interior, como antídoto a los riesgos a que está expuesta la humanidad. Los he animado también a ser apóstoles de sus coetáneos, siendo protagonistas de la nueva evangelización. El domingo, al proclamar cinco nuevos Santos, testigos de la Resurrección del Señor, he exhortado a todos a ser fieles al Evangelio, manteniendo la identidad católica de España, para dar así una contribución válida a la construcción de la nueva Europa.

Saludo con afecto a los peregrinos de lengua española. En especial a los fieles de la Parroquia del Carmen, de Azúa (República Dominicana), así como a los emigrantes de Burdeos y a los Alumnos del Colegio de los Ángeles de Barcelona. Renovando a todos la invitación a ser testigos de Jesucristo Resucitado, reitero a la Iglesia y al pueblo español mi emocionado recuerdo en la oración y os bendigo de corazón.     ZS03050701
                                                                               ***********
          Los obispos españoles agradecen al Papa su viaje a España

MADRID, 8 mayo 2003 (ZENIT.org-VERITAS).- Cuatro días después de la visita de Juan Pablo II a España, el Comité Ejecutivo de la Conferencia Episcopal Española publicó este jueves una nota titulada «Avivar las raíces cristianas» en la que se agradece al Papa y a todos los responsables del viaje el éxito del mismo. A continuación, ofrecemos íntegro el texto:

AVIVAR LAS RAÍCES CRISTIANAS
Nota del Comité Ejecutivo de la Conferencia Episcopal Española tras la Visita Apostólica del Santo Padre

La Visita del Santo Padre a España en los pasados días 3 y 4 de mayo ha sido un acontecimiento de gracia y salvación. El Señor nos lo ha concedido generosamente como regalo pascual respondiendo a nuestra plegaria por el fruto espiritual de la Visita.
Gracias sean dadas al Padre de quien procede todo don, porque nos ha permitido a los católicos, y a muchos hombres y mujeres de buena voluntad, disfrutar una vez más de la presencia del Papa, escuchar su palabra evangélica y sentirnos fortalecidos en la comunión eclesial, alentados en la fe e impulsados a un nuevo y más vigoroso compromiso apostólico.
Gracias sean dadas a Jesucristo, de quien el Papa, como hiciera el Apóstol San Pedro tras la Resurrección del Señor, nos ha dado testimonio con mucho valor, invitándonos a ser sus testigos y proclamando que "Cristo es la respuesta verdadera a todas las preguntas sobre el hombre y su destino" y que "vale la pena dedicarse a la causa de Cristo y por amor a Él consagrarse al servicio del hombre" (Discurso a los jóvenes, 4 y 5).
Gracias sean dadas al Espíritu Santo, que santifica y rejuvenece a la Iglesia, por los cinco españoles contemporáneos nuestros -Pedro Poveda, José María Rubio, Genoveva Torres, Ángela de la Cruz y Maravillas de Jesús- que el Papa Juan Pablo II ha inscrito en el catálogo de los Santos en la solemne Eucaristía del domingo ante más de un millón de personas, al tiempo que nos exhortaba a imitar sus admirables ejemplos de santidad, fruto de "la acción del Espíritu Santo, que ha suscitado en ellos una adhesión inquebrantable a Cristo crucificado y resucitado y el propósito de imitarlo" (Homilía en la plaza de Colón, 5).
Los miembros del Comité Ejecutivo de la Conferencia Episcopal Española, en nombre de todos nuestros hermanos Obispos de España, queremos manifestar nuestra gratitud emocionada al Santo Padre, que en su solicitud por todas las Iglesias acogió desde el principio con sumo interés nuestra invitación, y durante estos días nos ha dado tantas muestras de afecto entrañable y orientaciones preciosas para el futuro de la Iglesia en España. Su cercanía física y espiritual nos ha ayudado a fortalecer "los lazos de unidad, de amor y de paz" (LG 22) con el Vicario de Cristo y Cabeza visible de toda la Iglesia.
Queremos manifestar también nuestro agradecimiento sincero a Sus Majestades los Reyes de España y a la Familia Real, que tantos detalles de afecto y respeto han tenido con el Santo Padre; al Gobierno de España, a las administraciones autonómica y municipal de Madrid y a los servidores del orden, cuya eficaz y generosa colaboración ha sido decisiva para el feliz resultado que todos celebramos. Nuestra gratitud a todos los representantes de las altas instituciones del Estado, que han tenido a bien participar en los actos presididos por el Papa.
En este capítulo de agradecimientos no podemos olvidar la colaboración entusiasta del personal de la Conferencia Episcopal y de la Comisión para la Visita del Papa del Arzobispado de Madrid, el quehacer abnegado de los Delegados Diocesanos para la Visita y de los responsables de la Pastoral de Juventud de todas las diócesis de España. No olvidamos el servicio impagable que nos han prestado los miles de voluntarios que tan eficazmente han trabajado en la preparación y desarrollo de este gran acontecimiento eclesial, así como la generosidad de instituciones y particulares que han querido colaborar con sus aportaciones económicas. No olvidamos tampoco la colaboración importante de los medios de comunicación social, que en buena medida han tratado la Visita del Santo Padre con objetividad, respeto y afecto. Mención especial merece Radio Televisión Española, que no ha escatimado medios para hacer presente la voz, la imagen y el mensaje del Papa en España y en el mundo.
El cariño, afecto y devoción que tantos miles de jóvenes y adultos han manifestado al Santo Padre, la numerosísima participación en los actos programados y los altos índices de audiencia de las transmisiones por radio y televisión, nos llena de alegría y confianza, al comprobar que los corazones de muchos españoles siguen abiertos a la persona de Jesucristo y a la luz del Evangelio.
Junto a estos sentimientos de gratitud, abrigamos la esperanza de que la buena semilla, que el Papa ha sembrado con su palabra y el testimonio de su vida, fructifique generosamente entre nosotros. Es responsabilidad nuestra cuidarla, abonarla y regarla como servidores de la heredad del Señor. Tenemos todavía grabado en el alma el mensaje, lleno de fe y de vigor religioso, que dirigió a los numerosísimos jóvenes presentes en el encuentro inolvidable de Cuatro Vientos, tan pleno de emociones, de sintonía de afectos y de pensamientos, de alegría y esperanza pascual, de gozo en el Espíritu. Recordamos conmovidos su llamada a la interioridad y a la contemplación, al estilo de la Virgen María, porque "sin interioridad la cultura carece de entrañas"; su invitación a ser artífices de la verdadera paz (“testimoniad con vuestra vida que las ideas no se imponen, sino que se proponen”) y su exhortación a hablar de Jesucristo sin miedo ni complejos y a convertirse en apóstoles de los propios jóvenes. Recordamos también su invitación a seguir a Jesucristo en el sacerdocio o en la vida consagrada, brindándoles el testimonio personal de sus 56 años de vida entregada como sacerdote. Todo ello constituye una pauta imprescindible, honda y fecunda para nuestra pastoral juvenil y para nuestro trabajo en el campo de la promoción vocacional.
De igual modo, y como regalo precioso de esta Visita memorable, el Santo Padre nos deja a los católicos españoles la exhortación insistente a mantener y avivar el rasgo más sobresaliente de nuestra identidad: "¡No rompáis con vuestras raíces cristianas! Sólo así seréis capaces de aportar al mundo y a Europa la riqueza cultura de vuestra historia" (Homilía en la Eucaristía de Canonizaciones, 5); "así contribuiréis mejor a hacer realidad una gran sueño: el nacimiento de la nueva Europa del espíritu, una Europa fiel a sus raíces cristianas" (Discurso a los jóvenes, 2); "sois depositarios de una rica herencia espiritual, que debe ser capaz de dinamizar vuestra vitalidad cristiana" (Angelus). Tenemos aquí marcado el camino para la auténtica renovación de la Iglesia, para una nueva primavera de santidad y de vida cristiana, y para una realización más honda de nuestro Plan Pastoral. La savia del catolicismo que a lo largo de nuestra historia ha generado tantas vidas heroicas y ha aportado a la Iglesia universal tantos frutos de cultura, de evangelización y de servicio al hombre, sigue latiendo en las raíces más profundas de nuestra personalidad e identidad cultural. Preciso es ahora reconocer esa rica savia, apreciarla y avivarla, de modo que robustezca la vida interior de nuestras comunidades y produzca en nuestras diócesis frutos nuevos de dinamismo pastoral y audacia evangelizadora en los inicios de este nuevo Milenio, para gloria de Dios y plenitud del hombre.
Para la "tierra de María", como al Papa le gusta llamar a España, en el año del Rosario, invocamos la protección de la Virgen. Le pedimos que nos conceda el don de la paz y que nos acompañe en la contemplación del rostro de Cristo que el Santo Padre nos ha iluminado en estas jornadas inolvidables. Le pedimos, por fin, que proteja al Papa y a todos nos aliente en el camino de la santidad para ser testigos creíbles de Jesucristo resucitado con la palabra y con el testimonio elocuente de la propia vida.
Madrid, 8 de mayo de 2003
ZS03050811

«Gobierno español otorga premio a personalidades eclesiásticas>>

MADRID, 14 Jul. 03 (ACI).- El Consejo de Ministros español otorgó la “Gran Cruz de la Orden de Isabel la Católica” a una serie de personalidades eclesiásticas, entre las que figuran el Arzobispo de Madrid y Presidente de la Conferencia Episcopal española, Cardenal Antonio María Rouco; el Nuncio del Papa en España, monseñor Manuel Monteiro de Castro, y el ex secretario general del Episcopado, Mons. Juan José Asenjo.
Los tres participaron decisivamente en la visita del Papa Juan Pablo II a Madrid en los primeros días de mayo, ocasión en que canonizó a cinco nuevos santos españoles.
El Consejo otorgó la misma distinción a Mons. Piero Marini, Maestro de Ceremonias Litúrgicas de la Santa Sede y al Jefe de la Oficina de Prensa del Vaticano, el español Joaquín Navarro Valls.

La Conferencia Episcopal edita el libro oficial sobre el viaje del Papa a España

Se trata de un libro y un CD con el lema «Seréis mis testigos»                                                                                 MADRID, 16 julio 2003 (ZENIT.org-VERITAS).- La Conferencia Episcopal Española ha publicado el libro y el CD oficiales sobre la quinta visita pastoral de Juan Pablo II a España, a través de la Editorial Edice y la Cadena COPE, según un comunicado hecho público este miércoles.                                                                                                                               La publicación, que lleva por título el lema oficial de la visita, «Seréis mis testigos», está prologada por el cardenal Antonio María Rouco, arzobispo de Madrid y presidente de la Conferencia Episcopal, quien explica que la finalidad de esta publicación «no consiste tanto en el acta de lo dicho y hecho como en recopilar --en una edición popular y con algunas fotografías-- la enseñanza que el Santo Padre nos ha dirigido en este momento de la historia».                                                                El libro recoge todos los actos del Santo Padre los pasados 3 y 4 de mayo, así como los discursos y mensajes relativos a la visita tanto de la Santa Sede como de los obispos españoles, como el discurso del Papa sobre el viaje en la Audiencia General del 7 de mayo o la nota del Comité Ejecutivo de la Conferencia Episcopal, «Avivar las raíces cristianas».

        TITULARES DE PRENSA EN TORNO AL EVENTO PAPAL
 IDEAL DIGITAL    Actualidad     Jueves, 8 de mayo de 2003
San José María Rubio, ejemplo de santidad
RAFAEL LEOPOLDO AGUILERA/EX PRESIDENTE DE LA AGRUPACIÓN DE COFRADÍAS

La Razón Digital
«España necesitaba el viaje de Juan Pablo II»
La Razón Digital
Encuesta de LA RAZÓN: ¿Qué destacaría del viaje papal y qué frutos traerá consigo?
Jorge Loring, sj  Sacerdote y escritor
    Me ha parecido admirable que un hombre de esa edad y con esas limitaciones físicas arrastre las multitudes que arrastra el Papa Juan Pablo II.
   El fruto más visible de su quinto viaje apostólico a España será que los españoles respondan a su mensaje de que España siga siendo católica y que impregne de ese espíritu cristiano a todo el continente europeo.
 La Razón Digital
Los mensajes de Juan Pablo II
Alex Rosal (07/05/03) 
Juan Pablo II nos invita a coger el toro por los cuernos de la cultura española y darle la vuelta, llenándola de alma, y mucha alma cristiana.

DW
   E-Mail: feedback.spanish@dw-world.de

Guadix
JJ PEREZ • GUADIX      Viernes, 9 de Mayo de 2003
Juan Pablo II canoniza en Madrid al Beato Pedro Poveda en una ceremonia multitudinaria
Tras la lectura de las cinco biografías y la letanía de los santos, Juan Pablo II  procedió a pronunciar la formula de canonización: “después de haber reflexionado largamente, invocando muchas veces la ayuda divina y oído el parecer de numerosos hermanos en el episcopado, declaramos y definimos Santos a los Beatos Pedro Poveda, José María Rubio, Genoveva Torres, Ángela de la Cruz y María Maravillas de Jesús y los inscribimos en el Catálogo de los Santos, y establecemos que en toda la Iglesia sean devotamente honrados entre los Santos”.

CNN     correo@CNNenEspanol.com         4 de mayo, 2003
El Papa pide a España ser fiel a sus raíces católicas
    L'Obsservatore Romano  Hoy 5-5-2003   revista revista revista Revista Icono C.ss.r. semanario vaticano
Diario vaticano: El Papa en España, «una explosión de corazones»
CIUDAD DEL VATICANO, 5 mayo 2003 (ZENIT.org).- El diario de la Santa Sede, «L'Osservatore Romano», ha definido como una «explosión de corazones» el viaje apostólico de Juan Pablo II a España de este fin de semana.
«España ha manifestado su apego a Juan Pablo II con el calor de un entusiasmo conjunto, vibrante, incontenible», afirma el diario en su edición italiana de este martes.
«Ha rodeado al Papa con el cariño y la cordialidad de un pueblo de raíces cristianas antiguas y tenaces. Un pueblo que ante las insidias del secularismo y del materialismo, no ha perdido las ganas de mirar hacia lo Alto», sigue diciendo.
«No ha perdido la fidelidad de ese mensaje evangélico que a través de los siglos ha forjado su historia y ha modelado sus corazones», subraya. «Precisamente esos corazones estallaron literalmente de alegría y reconocimiento en presencia del Santo Padre».
«Los dos intensos días de la peregrinación apostólica número 99 quedarán ante los ojos del mundo como el testimonio vivo y desbordante del apego de España a Juan Pablo II», concluye.  ZS03050509
                                                              @@@@@@@@@@@
 Sociedad

         Su Santidad el Papa Juan Pablo II paraliza España en su quinto viaje a nuestro país
                                                             Padre Juan A. Martínez López

Madrid.- Karol Wojtyla, el papa que ha introducido a la Iglesia en el tercer milenio, nos ha visitado este primer fin de semana de mayo. Madrid, España entera, se ha paralizado, en cuerpo o frente a la televisión para poder ver y escuchar al anciano papa, Juan Pablo II. Ha sido una visita esperada y necesaria. La finalidad está clara: alentar a España y a todo el mundo, sobre todo a los jóvenes, a ‘no tener miedo’, a predicar a Jesucristo y hacerlo presente allí donde más se necesita. La jornada de Cuatro Vientos, el encuentro con los jóvenes, fue un impulso de vida para los miles de jóvenes que se encontraban alli; según la prensa, un millón de jóvenes estaba allí para hacer presente la eclesialidad y la comunión con Juan Pablo II. Entre sus muchas palabras de ánimo y esperanza que dio a los jóvenes, hizo mucho hincapié en la necesidad que tenemos todos los hombres de tener interioridad, de poder entrar dentro de nosotros mismos y encontrarnos con nuestras raíces cristianas, la falta de interioridad (la superficialidad) destruye al hombre, nos destruye interiormente y nos hace ir sin rumbo por la vida, buscando la felicidad en cosas fugaces y pasajeras- fuera de Dios.
                                                                   Foto de archivo
 
La interioridad nos lleva a la contemplación, y ésta supone encontrarnos con aquel que nos ha creado y no seguir buscando fuera de él. María , el mejor ejemplo de interioridad y contemplación. El Papa es consciente de las dificultades de la sociedad de hoy en día, y sobre todo de los problemas de los jóvenes, sociedad secularizada, atea, racista, egoísta… donde cada hombre busca su interés, y todo ello conduce a una sociedad cada vez más dividida y separada de Dios. Frente a tantos peligros, el Papa propuso vencer la enemistad con la fuerza del amor y el perdón, diciendo que “las ideas no se imponen sino que se proponen”. En esta sociedad se necesitan hombres pacíficos y pacificadores, que tienen que encontrar su fuerza en la oración y sentirse queridos por Cristo, ya que Él es la respuesta verdadera sobre el hombre y su destino. La santidad es el modelo a seguir, y la vocación de cada cristiano: Esto lo dejó claro en la eucaristía del domingo en la plaza de Colón, donde más de un millón de personas nos reunimos para apreciar la santidad de cinco españoles que perdieron la vida por amor a Cristo, ya fueran mártires o dedicándose a los hombres más pobres y necesitados de España: Pedro Poveda,, José Mª Rubio, Genoveva Torres, Ángela de la Cruz, Mª Maravillas de Jesús. No sólo a los jóvenes les propuso el modelo de santidad, sino a todos los allí presentes: santidad, como camino de perfección cristiana. Para ello también habló de las raíces cristianas de Europa, continente cristiano por excelencia, y que cada vez se va apartando más de Dios. “Ser santos” este es el resumen de toda su predicación, “seréis mis testigos” fue el lema de su quinta visita a España, testigos de Cristo, no tener miedo a la sociedad, miedo de entregar la vida al señor. El domingo por la tarde, en el Campo de Las Naciones, en el parque Juan Carlos I hubo un encuentro de jóvenes del Camino Neocatecumenal, donde estuvo presente nuestro Cardenal Antonio María Rouco, venidos de toda España y Portugal para el encuentro con el Santo Padre; allí nos juntamos unos 20.000 jóvenes, lo cual ha tenido poca resonancia, y pudimos ser partícipes de una llamada vocacional, en la cual se pidieron vocaciones al sacerdocio y a la vida contemplativa, la cual fue acogida con gran fruto: en total unos 250 chicos se levantaron para ofrecer su vida como sacerdotes diocesanos misioneros.- allí donde la Iglesia los necesita-. Y unas doscientas chicas se levantaron para poner su vida al servicio de Dios como monjas en la vida contemplativa. ¡Sí! La Iglesia, como el Papa, sigue siendo joven y hay muchas respuestas al seguimiento de Cristo. Este fin de semana hemos visto y vivido un acontecimiento histórico para la Iglesia en Madrid y en toda España, y aún esperamos que los frutos de la visita del Santo Padre se sigan apreciando en la Iglesia. “Juan Pablo II, te quiere todo el mundo”, “eres un chaval”, “quédate con nosotros”, éstas y otras muchas frases hemos podido escuchar en estos días, y esperamos que Dios nos conceda guardarlas en nuestros corazones por mucho tiempo. Juan Pablo II es un regalo para la Iglesia, y pedimos que Dios le siga concediendo salud y fortaleza para guiar a la Iglesia por muchos años.
                                                                                                                                                                                                                                                                      Entrevista



Las 31 horas inolvidables del Papa en España, recogidas en un libro
Habla Manuel María Bru, autor de «Sigue con nosotros»
ROMA, 12 junio 2003 (ZENIT.org).- Al cumplirse un mes de la quinta visita apostólica de Juan Pablo II a España, este martes se presentará en la Ciudad del Vaticano el primer libro sobre la misma, «Sigue con nosotros».
Escrito por el sacerdote y periodista Manuel María Bru Alonso, delegado episcopal para los medios de comunicación del arzobispado de Madrid, el libro es publicado por la editorial Edibesa.
En esta entrevista concedida a Zenit, Manuel María Bru Alonso, explica por qué ha causado tanta sorpresa la visita del Santo Padre a España.
--¿Porqué un libro sobre una visita tan corta?
--Manuel María Bru: Desde el día siguiente a la quinta visita apostólica del Santo Padre a nuestro país todo el mundo en España hablaba de ello. Consiguió durante unos días desplazar el centro de atención informativo cuando a la semana siguiente teníamos unas elecciones municipales y autonómicas a lo largo y lo ancho de toda nuestra geografía. Y se hablaba de ella desde ángulos muy diversos: con emotivo entusiasmo, con profundo agradecimiento, o con despistada perplejidad. Estamos seguros de que la memoria de esta visita será muy difícil de borrar de la mente de millones de personas. En las hemerotecas quedará el recuerdo inmediato de esos días, mientras en los archivos de muchos hogares españoles y de comunidades eclesiales, quedarán los magníficos monográficos de prácticamente todas las revistas católicas, así como los videos que Televisión Española ha tenido el acierto de poner a disposición del público. Pero también era necesario que, cuanto antes, y contando con las limitaciones de una publicación inmediata, hubiese no sólo uno, sino varios libros que recogiesen lo que ocurrió en Madrid los días tres y cuatro de mayo, y lo que ocurrió antes y después de estos días, como preparación o como consecuencia de los mismos. Por eso hemos hecho y publicado este primero, sin detrimento que surjan otros libros con una perspectiva más a largo alcance. Fueron 31 horas inolvidables. Todo lo que sirva para recordarlas y aplicarlas al futuro, es poco.
--¿Cómo está estructurado el libro?
--Manuel María Bru: El primer capítulo se titula «Una visita necesaria», y en él se presenta mezclado con el balance personal que personalmente hago de los frutos de la Visita, lo que fueron, antes de la misma, las expectativas eclesiales y sociales suscitadas, y sus preparativos tanto pastorales como de organización. El segundo capítulo, «Vosotros sois la esperanza», está dedicado al primer día de la visita (sábado 3 de mayo) y comienza con un recorrido sobre los encuentros de juventud con el Papa en estos casi 25 años de pontificado, para pasar después a mostrar la crónica del día 3, y por último, recoge los testimonios de los jóvenes en Cuatro Vientos, los pronunciados y los que no se pudieron pronunciar pero estaban previstos, y que sería una pena que no fuesen conocidos después. El tercer capítulo, «España evangelizada y evangelizadora» ofrece además de la crónica del día 4 de mayo, un acercamiento a la figura de los nuevos santos canonizados como Gigantes de la caridad, y una breve reflexión sobre el significado europeísta de la llamada del Santo Padre a España como evangelizadora de Europa. También en este capítulo se recogen los documentos oficiales de balance de la visita: el de la Conferencia Episcopal, la primera alocución del Cardenal Rouco a los fieles de Madrid, y el mensaje del Papa en la audiencia general del miércoles 7 de mayo. El cuarto capítulo, «el viaje mediático» ofrece por otro lado un sucinto recorrido por la repercusión mediática del Viaje del Papa, desde el análisis de prensa antes, durante y después de la visita, una selección de tres artículos de opinión especialmente valiosos por su contenido y su forma literaria, y por último se ofrece la información y valoración del despliegue televisivo con ocasión de la Visita, que incluye una reflexión sobre la telegénia de Juan Pablo II. Por último, el quinto capítulo, «La palabra sembrada», recoge todos los documentos de la visita (todos los discursos e intervenciones del Santo Padre, así como del Rey de España y de los obispos españoles que se dirigieron a él públicamente en los diversos actos).
--¿Por qué ha escogido por título del primer capítulo «una visita necesaria»?
--Manuel María Bru: La expresión apareció ya en titulares tanto antes como después de la visita. Por un lado utilizó esta frase el Arzobispo de Toledo y Primado de España, monseñor Antonio Antonio Cañizares, antes de la visita, que reiteró, después de la misma, el director de la Sala de Prensa del Vaticano, Joaquín Navarro Vals. Sin desdeñar la necesidad de una visita como esta basada en el gran desafío de la Iglesia española que es el de responder a los fuertes vendavales de la secularización con los vientos del Espíritu de una nueva evangelización, ambos, creo yo, se referían más bien a la situación coyuntural de los últimos meses, e incluso semanas, en los que la sociedad española vivió una cierta tensión política y social tanto por su implicación en la guerra de Irak como en el desarrollo de la campaña electoral de las elecciones municipales y autonómicas. Pero, evidentemente, esta situación de crispación social no nace de estas circunstancias, ni acabaron cuando estás salieron de la agenda informativa de los medios de comunicación, sino que están alimentadas por una continua tentación a romper el clima de convivencia política y social que tanto ha costado históricamente conseguir en nuestro pueblo. La expresión, a priori, del arzobispo de Toledo, por tanto, reflejaba un deseo generalizado entre el episcopado y entre los grupos más vivos de la Iglesia española, deseo que ha sido correspondido con creces tras la Visita, y que consistía en que el Santo Padre no sólo nos trajese su mensaje de Paz, sino que con él, porque no es un mensaje meramente político y coyuntural, nos trajese esa necesaria paz del Espíritu que tanto necesitamos los españoles para nuestra convivencia social. A posteriori, era claro que junto a esa paz el Santo Padre nos ha unido más, nos ha animado, nos ha confirmado, nos ha despertado, como porción de Iglesia, como Iglesia que peregrina en España. Y la Iglesia, peregrine donde peregrine, siempre está necesitada en cuanto siempre depende –nunca es humana o mundanamente autosuficiente- de los dones del Espíritu que la vigoriza, la empuja, la desvela, y la fortalece en la mutua caridad, ceñidora de la unidad consumada. Por eso, creo yo, desde el día siguiente se vió que la visita «había sido» necesaria, como apuntó el director de la Sala de Prensa.
--El Papa ha elegido a España para citar aquí el mensaje «seréis mis testigos». ¿son casuales estas palabras? La Iglesia en España, ¿tiene alguna misión o obligación especial en el mundo de hoy?
--Manuel María Bru: Claro que la tiene, y en esta visita el Santo Padre lo ha reiterado una vez más. En la misa de las canonizaciones de la Plaza Colón lo ha dicho con toda claridad: «España evangelizada y España evangelizadora: este es el camino», y la ha enviado a una nueva misión: evangelizar Europa. A todos nos ha sorprendido la inmediatez, sencillez y rotundidad del encargo, pero no era la primera vez que nos lo pedía. El Santo Padre ama muchísimo España y en su mente y en sus palabras siempre hay tres realidades que le encantan de nuestra historia y de nuestro presente, y que le hacen tener una gran esperanza en nosotros para el futuro: el legado de nuestras raíces cristianas bimilenarias, como Iglesia de fundación apostólica; la identidad religiosa de nuestra cultura, teniendo en su vértice a los grandes místicos de nuestro siglo de oro literario, que son San Juan de la Cruz y Santa Teresa de Jesús, que el Papa tanto admira; y su identidad misionera: la de la evangelización de América y la desde entonces hasta hoy presencia misionera en la vanguardia numérica y geográfica de la misión de la Iglesia universal.
--En muchos países de la Europa occidental la fe cristiana está ahora más débil que en el pasado. Existe muy fuerte la secularización, el consumismo, el materialismo, el indiferentismo religioso. ¿Es este un problema que toca también a España?
--Manuel María Bru: Evidentemente sí. No nos privamos, desgraciadamente, de ninguna de esas lacras, que no sólo afectan, lógicamente, al índice de participación, pertenencia coherente, y colaboración efectiva con la vida de la Iglesia, sino que afectan a todo el tejido social, y constituyen una merma de los valores humanos y sociales básicos que puede ir poco a poco minando la misma base de la cohesión de una sociedad cuyas raíces culturales son las cristianas, y no otras. Y cuando éstas son desnutridas por falta de riego espiritual, aplastadas por el ambiente del terreno en el que están, o directamente cortadas a tajo, la consecuencia es la violencia tanto doméstica como en las calles, el nacionalismo exacerbado y también violento, el terrorismo, la perdida del sentido de la vida, las epidemias de patología social y psicológica derivadas de la desmotivación, la soledad, la insolidaridad y la depresión, o la creciente marginación social de una buena parte de los ciudadanos que no pueden subirse al tren de un bienestar materialista. Pero la Iglesia española, a pesar de todo ello, mantiene viva su esperanza, porque puede comprobar que brota de su seno una «nueva humanidad», que desde sus diócesis y parroquias, grupos y movimientos, escuelas y comunidades religiosas, son una alternativa real y atractiva en el presente, y una esperanza segura de futuro. Es la Iglesia que ha recibido al Santo Padre, y que toda España ha visto y ha vibrado con ella.
--¿Por qué ha causado tanta sorpresa esta visita?
--Manuel María Bru: Por un lado, por el Papa, que siempre sorprende. Por otro, porque gracias a él, muchos se han sorprendido al encontrar una España que desconocían. Lo mejor de una visita apostólica como esta no está sólo en que un país entero ha visto, oído y conectado interiormente con una gigante del espíritu, un modelo de humanidad realizada, que es Juan Pablo II, sino que además, y gracias a su visita, ha podido ver, oír y conectar con una gran parte de la comunidad social, la comunidad eclesial, que no siempre tiene la ocasión de poderla sentir en un solo lugar y en un solo momento representada, y verla como es, viva, feliz, entusiasta, generadora de bien para todos, y no como algunos la pintan, precisamente los que quieren relegarla a las sacristías o las catacumbas. De hecho, uno de los principales frutos de esta visita es que la sociedad española haya podido ver por un lado al Papa de verdad, tal y como es, con una autoridad moral invencible, con una fortaleza de espíritu que ninguna limitación física es capaz de dominar, con un amor a los españoles que los ha conquistado desde el primer minuto de su visita; y por otro lado, han podido ver una Iglesia viva, vivísima, que no se improvisa, que no surge de la nada, que estaba ya allí, por mucho que muchos por primera vez se hayan unido a sus coros con esta visita atraídos por la personalidad del Santo Padre. Una Iglesia que no tiene absolutamente nada que ver con la que la opinión publicada lleva años inventándose y consiguiendo que esa falsa imagen calase en la opinión pública.
--Por último, ¿qué es lo más destacado de la quinta visita apostólica para usted y cuáles son los principales frutos de este viaje?
--Manuel María Bru: Lo más destacado, sin duda, ha sido la intensidad del encuentro, de corazón a corazón, entre el Santo Padre y cada uno de los españoles, ya sean sus majestades los Reyes y cada uno de los estaban allí, en Barajas, Cuatro Vientos o en Colón, no sólo para ver al Papa, sino para que el Papa los viese, para que supiese que estaban con él, con él en todo, y para siempre. En cuanto a los frutos de esta Visita, pienso que para la Iglesia española, un impulso misionero, despertando del posible adormecimiento, marcado por el compromiso concreto de evangelizar Europa desde la hondura de nuestras raíces. Para la Sociedad Española, una llamada y una prueba palpable de reconocimiento de su identidad cultural católica, despejando falsos pudores, y una llamada a la concordia y la paz desde dentro, entre todos, y para todos.
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                                                                      ºººººººººººººººººººººººººººº                                                                                DALÍAS EL EJIDO    Martes, 20 de mayo de 2003  periódico ideal                                                                                           LOCAL                                                                                                                                                José Mª Rubio declarado daliense universal ante unas mil personas                                                         También le fue concedida la medalla de oro y diamantes.Ostenta la más alta distinción que entrega el Ayuntamiento

MIGUEL CLEMENT/DALÍAS Dalías y San José Mª Rubio ENTREGA. María Elena Sánchez y Gabriel Lirola. / IDEAL Más de 1.000 dalienses se dieron cita el pasado domingo en la iglesia Santa María de Ambrox de Dalías para presenciar el acto de entrega del título de Daliense Universal y la Medalla de Oro y Diamantes a san José María Rubio. Un acto presidido por el delegado de Gobierno de la Junta de Andalucía, Juan Callejón, y la delegada de Cultura, Mabel Salinas, así como miembros de la Corporación municipal. La alcaldesa de Dalías, María Elena Sánchez, ha comentado en su discurso que era «motivo de orgullo y especial satisfacción hacer entrega de estos honores a nuestro vecino San José María Rubio, ya que es la máxima distinción que, de forma especial, ha establecido el Ayuntamiento para reconocer los valores de este dalienses excepcional».
Para Sánchez, «a nadie le cabe duda de que el Padre Rubio es el hijo de Dalías que mayor repercusión ha dado a este pueblo. No en vano se ha convertido en el mejor embajador de su tierra. De hecho, gracias a su canonización y su labor, Dalías es conocido fuera de nuestras fronteras por ser el pueblo natal de este Santo. Aunque lo más importante es que el Padre Rubio siempre tuvo presente a su pueblo natal, estando en contacto con sus familiares y mostrando interés por la reconstrucción que, tras el terremoto de principios del siglo XIX, se llevó a cabo en el templo daliense. Aunque su vinculación con Dalías quedó sellada tras el acto milagroso de curación a una de nuestras vecinas con lo que se iniciaba el proceso de beatificación».
El título de Daliense Universal y la Medalla de Oro y Diamantes de Dalías fue entregada al presidente de la Venerable Hermandad Sacramental del Padre Rubio, Gabriel Lirola Aguilera. Unos honores que fueron depositados en la talla existente en la Iglesia del Padre Rubio, que permanece estos días en el altar mayor del templo parroquial daliense.
Gabriel Lirola alabó la trayectoria sacerdotal de jesuita diciendo que «san José María Rubio fue una persona que vivió entregada a Dios con especial devoción, lo que le llevó a compartir su tareas sagradas y espirituales con el amor y la ayuda a los más necesitados. Fue su sencillez lo que hizo posible que fuera seguido en sus intervenciones por multitud de personas. Años después esas tareas diarias le han llevado al reconocimiento universal de su obra y hoy con gozo lo vemos junto al Altísimo tras los actos de su canonización». El acto de homenaje al Padre Rubio culminó con un concierto de cámara ofrecido por la Orquesta Ciudad de Almería, dirigida en esta ocasión por el maestro Enrique Rueda.

prensa    Domingo, 20 de julio de 2003
LOCAL

ALMERÍA
Hoy es recibida la reliquia del cuerpo de san José María Rubio y quedará en su capilla
M. C./DALÍAS
La localidad de Dalías vive esta tarde los actos de la recepción de la reliquia del cuerpo de san José María Rubio, que permanecerá bajo su imagen en la capilla que la iglesia parroquial tiene dedicada al santo. La reliquia llega a Dalías desde la Casa Profesa de Madrid, y se prevé que los actos comiencen a las 7,30 de la tarde, desde el oratorio dedicado a san José María Rubio.
Desde este punto se partirá en procesión con la reliquia, portada por padres jesuítas, hasta la iglesia parroquial. Allí será recibida por el párroco daliense, las sobrinas-nietas del santo, hermanos mayores de las hermandades de Dalías y Celín, Corporación municipal y autoridades provinciales.
La llegada de la reliquia a la iglesia será recibida con repique de campañas y disparo de cohetes. El padre provincial de Toledo de la Compañía de Jesús hará entrega de la misma al párroco daliense, que la introducirá en el templo por la Puerta Santa , colocándola sobre un pedestal en el presbiterio. Los asistentes cantarán el himno del Padre Rubio y posteriormente se leerá y firmará el acta de recepción.
A continuación tendrá lugar la misa y la veneración de la reliquia, que será trasladada después a la Capilla de san José María Rubio, donde permanecerá bajo su imagen.
El programa de actos continuará el próximo lunes, con una misa y traslado procesional a la capilla.
El martes se cumple el 139 aniversario del nacimiento del Padre Rubio, que contará con un homenaje popular en la calle donde nació y vivió. Se descubrirá una placa ofrecida por los vecinos.

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